París, Francia. Durante la Escuela Mundial del Comunismo 2026, celebrada en formato virtual del 2 al 7 de agosto, más de 5 mil participantes de cerca de 130 países coincidieron en que el orden mundial atraviesa una fase irreversible de desintegración sistémica.
Organizado por la Internacional Comunista Revolucionaria (RCI, por sus siglas en inglés), el encuentro posicionó a la formación teórica marxista como una herramienta de primera necesidad frente a un escenario global dominado por guerras imperialistas, turbulencias financieras y una creciente polarización social.
El desarrollo del encuentro, que ofreció más de 20 presentaciones sobre teoría marxista, historia, economía, filosofía, arte y estrategia política, partió de la premisa de que la formación teórica no es un ejercicio académico, sino una necesidad imperiosa para la acción política efectiva. Detrás de esta convocatoria multitudinaria se encuentra un proceso de reorganización internacional que tuvo un hito fundamental en junio de 2024, cuando cientos de delegados fundaron oficialmente la RCI.
La organización se reivindica como continuadora directa de la Tercera Internacional, fundada por Lenin y los bolcheviques en 1919 como el «partido mundial de la revolución». En ese sentido, la edición 2026 de la Escuela representó un paso adelante en la consolidación organizativa y en la preparación de una nueva generación de cuadros capaces de interpretar la coyuntura e intervenir en ella.

El diagnóstico de la “desintegración sistémica” se articuló a través del análisis detallado de tres dimensiones interconectadas:
1. La vulnerabilidad financiera y la economía real
Los ponentes caracterizaron la situación económica global como extremadamente frágil. Se destacó que la deuda soberana de Estados Unidos ha alcanzado la cifra récord de 33.9 billones de dólares, y sitúa a su ratio deuda/PIB en 125 por ciento, mientras que en Europa potencias centrales como Italia y el Reino Unido superan holgadamente 100 por ciento.
Especial atención recibió el sector tecnológico, donde la burbuja especulativa en torno a la inteligencia artificial fue comparada con los precedentes del crac de 1929. Se denunció que los gigantes del sector han destinado hasta 800 mil millones de dólares a la recompra de sus propias acciones para sostener de forma artificial su valor bursátil, mientras la productividad real ha caído de 2.8 a 0.8 por ciento. Esta distorsión ha alimentado la proliferación de «empresas zombis», que pasaron de representar 2 a 15 por ciento del tejido productivo global.

2. Geopolítica y reordenamiento del poder mundial
En el plano internacional, se analizó la derrota estratégica de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en Ucrania como síntoma del agotamiento del hegemonismo occidental. Los análisis expusieron el sabotaje al gasoducto Nordstream —caracterizado como una operación ejecutada por la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés) con asistencia noruega— como una acción dirigida a cortar de forma definitiva el vínculo energético entre Alemania y Rusia.
En Oriente Medio, los debates subrayaron el peso de Irán y su control sobre el Estrecho de Ormuz, enclave que le otorga un poder de veto efectivo sobre el comercio energético global. Asimismo, el asesinato del ayatolá Alí fue calificado por las mesas de análisis como un error estratégico monumental por parte de las potencias occidentales y sus aliados, al haber terminado fortaleciendo a los sectores más duros del régimen iraní en lugar de desestabilizarlo.
3. Deterioro social y síntomas de radicalización
La crisis económica se traduce en un descontento social que empieza a tomar formas radicales. Según los datos expuestos, 66 por ciento de la población en Estados Unidos enfrenta serias dificultades para costear alimentos básicos, un factor que ha empujado a 38 por ciento de la Generación Z en ese país a valorar positivamente el comunismo. Se señalaron expresiones drásticas de este malestar, desde acciones violentas contra infraestructuras de firmas tecnológicas como OpenAI o ejecutivos del sector de seguros médicos, hasta el rechazo masivo a la remilitarización en Alemania. Fenómenos políticos periféricos, como el ascenso de figuras satíricas al estilo de Count Binface en el Reino Unido, fueron leídos como un síntoma inequívoco del colapso del consenso liberal y de la pérdida de legitimidad de los partidos tradicionales.
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La Escuela Mundial del Comunismo 2026 abordó una amplia gama de temas. Combinó el análisis histórico con la coyuntura presente, donde Alan Woods, teórico principal de la RCI, impartió la sesión de apertura. Tituló su exposición «Guerra imperialista y lucha de clases». Woods expuso los procesos generales que subyacen a los turbulentos acontecimientos que sacuden el mundo. Habló del auge de la multipolaridad y del agotamiento de la hegemonía estadunidense.
Otras sesiones exploraron cuestiones fundamentales: cómo Marx se convirtió en marxista, la visión marxista de la historia y el progreso, y la relación entre filosofía y ciencia en la nueva era de la cosmología. También discutieron el papel del arte en la emancipación humana, la crisis de la socialdemocracia, y las lecciones de la Revolución rusa a través de la figura de Shostakóvich.
El populismo de derecha y la lección del Frente Popular
Un tema recurrente fue la crítica al populismo de derecha contemporáneo. Los ponentes distinguieron entre el fascismo clásico del siglo XX y el populismo de derecha actual. El fascismo clásico se caracterizó por la aniquilación física de las organizaciones obreras mediante destacamentos armados. El populismo de derecha actual opera dentro del marco parlamentario. Canaliza el descontento de un proletariado desilusionado. El ascenso de figuras como Trump, Le Pen o la AfD responde al fracaso del reformismo. También responde a la traición de las direcciones políticas tradicionales.
La experiencia del Frente Popular Francés de 1936 ofrece una advertencia. Las coaliciones interclase subordinan el programa obrero a la “burguesía progresista”. Con ello pavimentan el camino para la derecha. El Frente Único Obrero —unidad de acción manteniendo la independencia política absoluta— es la única estrategia viable frente a la reacción.

La Escuela Mundial del Comunismo 2026 no fue una actividad eurocéntrica. Se discutió extensamente la Revolución cubana y el legado de Hugo Chávez. También analizaron la Revolución bolivariana, la derrota de la revolución en Rojava, y el papel de China como potencia imperialista emergente. El análisis del maoísmo fue particularmente crítico.
Se ofreció un balance sumamente crítico del maoísmo, calificando su planteamiento «antiimperialista» como un nacionalismo burocrático que priorizó la unidad nacional por encima de la lucha de clases internacional, y sentó las bases para que China emergiera en el siglo XXI como una potencia imperialista que pudiera competirle a Estados Unidos.
La ruptura de Yugoslavia con la Unión Soviética en 1948 también fue objeto de análisis. El cisma fue un choque de burocracias nacionales. La autogestión yugoslava funcionó como un dispositivo de atomización de la clase trabajadora. Dividió a los trabajadores por intereses de fábrica y de república. Eso condujo al colapso de la federación en 1991.

La sesión de clausura, titulada «Construyendo la Internacional Comunista Revolucionaria», expuso los objetivos y prioridades de la RCI para el próximo período. La tarea histórica es sentar las bases de un partido mundial de la revolución comunista. La teoría marxista es la única herramienta capaz de explicar la inestabilidad política actual.
Los ponentes subrayaron que la lucha contra el imperialismo puede ir más allá de un cambio de dominación entre potencia, pues la multipolaridad es una nueva fase de la competencia capitalista. La alternativa radica en la organización independiente de la clase trabajadora. También radica en la construcción de un socialismo internacional que erradique definitivamente el sistema imperialista.
Una nueva etapa para las ideas de justicia social
La Escuela Mundial del Comunismo 2026 demuestra que las ideas acuñadas hace más de un siglo tienen plena vigencia y una nueva generación las reclama, las actualiza y las difunde. Esa generación enfrenta un mundo en crisis. Los 5 mil participantes de 130 países representan un archipiélago de resistencia. Desde distintos rincones del planeta comparten un diagnóstico común y una voluntad de transformación.
Para los mexicanos en el exterior, este resurgimiento del internacionalismo comunista tiene ecos familiares. La tradición de solidaridad internacional de México con los perseguidos de las dictaduras latinoamericanas encuentra en estos debates un interlocutor. La defensa de la soberanía frente a las intervenciones extranjeras también resuena. La lucha por la justicia social que atraviesa la historia de nuestro país se refleja en estas discusiones.
El encuentro concluyó con el compromiso de la RCI de continuar el trabajo de formación y organización de cuadros en los casi 130 países representados. La premisa final expuesta por los organizadores fue categórica: ante el riesgo de un deslizamiento hacia la barbarie global, la teoría marxista debe constituirse en una guía directa para la construcción de una alternativa política internacional.

Sitio oficial de la Escuela Mundial del Comunismo: https://schoolofcommunism.com/
Información sobre la Internacional Comunista Revolucionaria: https://marxist.com/

Colaboradora de Enlace Mexamerica. Licenciada en Relaciones Internacionales, licenciada en Economía, Maestra en estudios sustentables regionales y metropolitanos.
Promotora de la Cuarta Transformación y del Humanismo Mexicano más allá de las fronteras de mi querida patria.
Miembro de una familia binacional con muchos motivos de orgullo de ser mexicana.

