Entre lluvia, protestas y reivindicación histórica: La visita de Claudia Sheinbaum a Naucalpan

IMG_5543 3


La tarde de este viernes 7 de agosto, Naucalpan de Juárez se convirtió en el epicentro de la agenda federal. La presidenta Claudia Sheinbaum arribó a la Unidad Cuauhtémoc del IMSS para encabezar la entrega de la Pensión Mujeres Bienestar, un programa de profundo calado social que otorga un apoyo a mujeres de entre 60 y 64 años (equivalente a la mitad de la pensión de adultos mayores). Más que una transferencia económica, el evento se planteó como un acto de justicia: el reconocimiento a las amas de casa, a quienes históricamente se les negó que mantener el orden del hogar, educar a los hijos y administrar los gastos fuera considerado un trabajo formal.


El ambiente a las afueras de la unidad médica estuvo marcado por la movilización social. Un grupo del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) se congregó en los accesos para exigir el respeto a sus derechos laborales, mermados desde que la administración de Felipe Calderón decretó la extinción de Luz y Fuerza del Centro en 2009. Lejos de encapsular la protesta, se les dio acceso al evento, un gesto que marcaría la tónica de la jornada.


Al interior, el ambiente político ya efervescía. Poco después de las tres de la tarde, hizo su arribo el alcalde de Naucalpan, Isaac Montoya. Su entrada no pasó desapercibida; fue cobijado por un fuerte y constante apoyo de pobladores simpatizantes de la Cuarta Transformación, quienes no dejaron de vitorearlo durante todo el evento. En las primeras filas también destacaba la presencia de la secretaria de Bienestar, Leticia Ramírez, legisladores federales y locales, e incluso regidores de municipios aledaños, como Atizapán de Zaragoza, demostrando el peso político de la convocatoria.
Sin embargo, la logística se vio superada por las inclemencias del tiempo y el caos vial de la zona metropolitana. Aunque la cita estaba programada para las 3:30 de la tarde, el inicio oficial se retrasó prácticamente una hora. Los minutos de espera, sumados a la incomodidad, provocaron unas ligeras rechiflas entre los asistentes. Minutos antes de arrancar, se desató una intensa tormenta que obligó a la presidenta Sheinbaum y a la gobernadora del Estado de México, Delfina Gómez, a ingresar al recinto resguardadas bajo sombrillas para protegerse del aguacero.


Las voces del evento: un micrófono que no llegó al alcalde

IMG_5529


Una vez instalados en el presídium, el protocolo siguió un orden muy particular, en el que, curiosamente, el alcalde Isaac Montoya no tomó la palabra a pesar del resonante respaldo que tenía entre el público.
El uso del micrófono fluyó de la siguiente manera:

  • Delfina Gómez (Gobernadora del Estado de México): Fue la encargada de dar la bienvenida. Con un tono cálido, bromeó sobre cómo la lluvia siempre las acompaña en Naucalpan, catalogándola como una “bendición”. Aprovechó para agradecer la visión social de la presidenta y destacó las obras de infraestructura y transporte que se están gestando en la entidad.
    IMG_5525
  • Leticia Ramírez (Secretaria de Bienestar): Centró su discurso en la fuerza productiva de las mujeres naucalpenses. Explicó a detalle que el programa nace para visibilizar el trabajo de cuidados, asegurando que “nunca más volverá a ser invisible el trabajo que realizan”.
    IMG_5532
  • Ubalda Leticia Hernández (Beneficiaria): Tras la entrega simbólica de tarjetas, tomó la voz para compartir un conmovedor testimonio. Relató sus más de 40 años como peinadora y cómo la osteoartritis le arrebató la fuerza para sostener la secadora, pero no las ganas de seguir sintiéndose útil. Pidió a las mujeres ser auténticas y nunca rendirse.
    IMG_5548
    El discurso presidencial: La ama de casa que llegó a Palacio Nacional
    El momento cumbre llegó con la intervención de Claudia Sheinbaum, quien de entrada calmó los ánimos del SME comprometiendo una mesa de diálogo con el gobierno federal para revisar sus exigencias.
    Superado el tema sindical, la presidenta pronunció un discurso profundamente enfocado en la justicia social y, sobre todo, en la justicia histórica hacia las mujeres. Hizo hincapié en cómo el sistema educativo y la historia oficial han invisibilizado la labor trascendente de grandes heroínas que fraguaron la patria —como Leona Vicario, Josefa Ortiz, Gertrudis Bocanegra y Margarita Maza—, relegándolas a simples menciones o a los roles de “esposas de”.
    Con un tono enérgico, Sheinbaum reivindicó el valor del trabajo de cuidados. Y fue en este punto donde recordó un episodio reciente y mediático: el comentario de un comediante que, intentando mofarse de su triunfo, declaró que había llegado una ama de casa a Palacio Nacional.
    “La verdad me enojé… primero porque nadie se burla de un ama de casa, que bastante trabajo es ser ama de casa, ser mamá y ser abuela”, relató la mandataria ante el aplauso generalizado, para luego rematar con contundencia: “A mucha honra, mucho orgullo: soy ama de casa, soy mamá, soy abuela y, por voluntad del pueblo de México, comandanta suprema de las fuerzas armadas”.
    Al finalizar el mensaje presidencial y entonarse el himno nacional, el evento concluyó formalmente. Sin embargo, la intensa lluvia que no cesó durante toda la tarde cobró factura; el desalojo del recinto fue extremadamente lento, cerrando una jornada donde el agua, las exigencias sociales y la reivindicación femenina fueron los verdaderos protagonistas.
IMG_5557 3