De un bloqueo en Créteil a una crisis nacional
El 17 de septiembre de 2026, un grupo de estudiantes del liceo Saint-Exupéry de Créteil, en la periferia sur de París, bloqueó las entradas de su instituto en apoyo a los profesores que estaban en huelga. Se quejaban de la falta de profesores, de aulas masificadas y de instalaciones en mal estado. En cuestión de días, lo que comenzó como una protesta local se convirtió en la mayor movilización estudiantil que Francia ha visto en décadas.
Para el 6 de octubre, más de 250.000 personas marchaban en 30 ciudades. Los liceos bloqueados pasaron de unos pocos a más de 700 en toda Francia. Las universidades (la Sorbona, Sciences-Po, la ENS, la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales) se sumaron a los bloqueos en solidaridad con los más jóvenes. El movimiento se extendió a las grandes escuelas, a la universidad y liceos privados.

Las tres demandas que unen a los estudiantes
El movimiento estudiantil francés se articula en torno a tres exigencias concretas. La primera es la supresión o modificación radical de Parcoursup, la plataforma de admisión a la educación superior que los estudiantes consideran opaca y generadora de ansiedad. En julio de 2026, aproximadamente 130.000 jóvenes se quedaron sin plaza universitaria tras la fase principal de selección. La segunda demanda es una inversión de 10.000 millones de euros para renovar los edificios escolares. Dos tercios del personal de Educación Nacional considera que su centro no está en buen estado, el 70 por ciento de los edificios contiene amianto y el 90 por ciento son “coladores” energéticos. La tercera es la contratación masiva de profesores para reducir el número de alumnos por aula, que este año oscila entre 35 y 38 estudiantes.

La respuesta del gobierno de Emmanuel Macron ha sido la represión policial más intensa contra estudiantes en la historia reciente de Francia. El 5 de octubre, en Lens, un adolescente de 15 años recogió una granada aturdidora del suelo tras un lanzamiento de los antidisturbios. El artefacto le explotó en la mano y los médicos tuvieron que amputársela. En Tours, un joven perdió un ojo por el impacto de un LBD (Lanzador de Balas de Defensa). En otro incidente, un chico de 14 años recibió una granada de gas lacrimógeno en el rostro que le provocó una fractura de mandíbula y la pérdida de varias piezas dentales.

“No quieren que los matraquee la BAC, quieren estudiar en buenas condiciones para tener el bachillerato. Su cólera es sana y justa”, escribió la eurodiputada Manon Aubry en redes sociales.
Para el 16 de octubre, el diario británico The Guardian documentaba al menos 250 estudiantes heridos durante las tres semanas de protestas. El Ministerio del Interior francés reconocía 215 estudiantes heridos, 85 miembros del personal educativo heridos y 715 policías heridos. La Inspección General de la Policía Nacional abrió 36 investigaciones sobre actuaciones policiales.
El gobierno suspendió temporalmente el uso de granadas aturdidoras a principios de octubre, pero mantuvo los LBD.
Las cifras de detenciones escalaron de forma sostenida. El 9 de octubre, el Ministerio de Justicia reportaba 6.877 detenidos en todo el país, de los cuales el 86 por ciento eran menores de edad. Para el 14 de octubre, la cifra ascendía a 7.950 personas puestas bajo custodia policial: 1.177 adultos y 6.773 menores. De ese total, 2.735 derivaron en procesamientos, 2.225 en alternativas al procesamiento y 1.263 en archivamientos sin consecuencias.
Bally Bagayoko se puso entre los estudiantes y los policías
El 6 de octubre, Bally Bagayoko, alcalde de Saint-Denis y miembro de La Francia Insumisa, se interpuso físicamente entre los agentes antidisturbios y los estudiantes durante una manifestación en París. Las imágenes de Bagayoko, hijo de inmigrantes malienses, abriendo los brazos frente a la policía y gritando “¡Alto!” dieron la vuelta al mundo.
“Vengan a hablar con los estudiantes y comprueben por ustedes mismos si esta juventud está siendo instrumentalizada o si simplemente es capaz de pensar, organizarse y defender sus propias condiciones de estudio y su futuro”, declaró Bagayoko. La policía lo roció con gas lacrimógeno, pero su gesto lo convirtió en una figura emblemática de las protestas.

Una izquierda que se suma.
El movimiento estudiantil ha recibido el respaldo de prácticamente toda la izquierda francesa. Jean-Luc Mélenchon, líder de La Francia Insumisa y candidato presidencial para 2027, calificó la movilización como “la más poderosa desde mayo de 1968”. “La Bastilla ha sido reconquistada”, escribió en redes sociales. Mélenchon pidió a los estudiantes “estrategias no violentas” y anunció su presencia en las movilizaciones.

Los sindicatos educativos; la CGT, la FSU, FO, Sud y UNSA, se unieron a las protestas desde el 6 de octubre, con jornadas de huelga y manifestaciones conjuntas. “La CGT con otras organizaciones ha contribuido a proteger los cortejos contra la represión de Estado”, señaló la federación CGT FERC Sup en un comunicado.
El primer ministro Sébastien Lecornu ha defendido la actuación policial y ha acusado a La Francia Insumisa de “instrumentalizar la cólera” de los estudiantes. El ministro del Interior, Laurent Nuñez, ha negado que exista represión policial y ha responsabilizado a la “extrema izquierda” de la violencia en los suburbios parisinos.
El presupuesto 2027: la raíz del conflicto
El trasfondo del movimiento es el proyecto de presupuesto para 2027, presentado por el gobierno de Macron a principios de octubre. El texto contempla un ajuste fiscal de 54.000 millones de euros, de los cuales 650 millones corresponden a recortes adicionales en Educación Nacional. Se prevén 1.588 supresiones de puestos de profesor para el próximo regreso a clasees.
“Este presupuesto sacrifica a la juventud”, declaró Sophie Binet, secretaria general de la CGT. Los estudiantes y los sindicatos rechazan el argumento de que “no hay dinero”. Recuerdan que la supresión del impuesto a la fortuna por Macron dejó de ingresar 5.000 millones de euros, que las grandes empresas reciben 211.000 millones en exenciones fiscales cada año y que el presupuesto militar aumentará en 52.000 millones en 2027.
Los bloqueos continúan en unos 200 institutos en toda Francia. Las vacaciones escolares de otoño comienzan el 18 de octubre y los sindicatos ya han convocado nuevas jornadas de acción para noviembre, cuando se reanuden las clases. La Asamblea Nacional debate el presupuesto 2027 desde el 12 de octubre, y los estudiantes han anunciado concentraciones frente al hemiciclo. El movimiento estudiantil francés ha demostrado que no se rinde, y su evolución marcará el rumbo político de los próximos meses.
Greta Thunberg en Saint-Denis: “El mundo entero los mira con asombro”
El 13 de octubre, la activista climática sueca Greta Thunberg se sumó inesperadamente a las protestas. Acudió al instituto Paul-Eluard de Saint-Denis, en la periferia norte de París, uno de los epicentros del movimiento. “El mundo entero los mira con asombro”, declaró Thunberg, quien afirmó estar “extremadamente orgullosa” de los estudiantes franceses.
Su presencia internacionalizó la causa y visibilizó un movimiento que trasciende las fronteras francesas. La activista, de 23 años, caminó junto a los estudiantes y compartió escenario con ellos en una jornada que reunió a decenas de miles de personas en todo el país.

CGT État: Poursuivre et amplifier la mobilisation avec la jeunesse
Este artículo se escribió en colaboración con el historiador Alain Riquier quien con la intención de dar a conocer en el continente americano lo que estaba pasando en Francia, envió esta nota a la redacción:
La jeunesse française fait trembler le régime policier du président Macron
La jeunesse française fait trembler le régime policier du président Macron. Depuis le 6 octobre, des centaines de milliers de lycéens occupent le premier plan des actualités françaises. Le président Macron y a répondu par la répression la plus brutale aux manifestations et blocages de plus de 700 lycées. Des jeunes de 15, 16, 17 ans sont matraqués, étranglés, gazés par les forces de l’ordre sous la direction du ministre qui lance le mot d’ordre à la télévision : « pas de retenues ». Il fait le choix de la terreur contre la jeunesse qui ne fait que réclamer des conditions dignes d’enseignement soit :
- la suppression du système de sélection d’accès à l’université (Parcoursup),
- des moyens pour faire les travaux nécessaires pour rendre les bâtiments vivables et compatibles avec leurs études,
- le recrutement de milliers d’enseignants pour réduire le nombre d’étudiants par classe (entre 35 et 38 à cette rentrée).
Dès le 7 octobre les étudiants, en solidarité avec les lycéens, bloquaient les universités (Sorbonne, Sciences-Po, ENS, École des hautes études en Sciences sociales…) et rejoignaient les manifestations soutenues par tous les syndicats enseignants et les associations de parents. Le mouvement s’est étendu aux grandes écoles, aux universités (La Catho…), et aux lycées privés.
Toute la jeunesse se dresse contre le gouvernement Macron et l’extrême droite qui soutiennent la répression. Loin d’apaiser la tension, la réponse répressive s’est aggravée. Une grenade (arme de guerre) arrache la main d’un jeune portant la situation à son paroxysme. Le ministre de l’intérieur, tout en continuant la répression (6500 garde-à-vue) retira, provisoirement, les grenades de désencerclement, des armes à utiliser face aux lycéens mais maintient les LBD qui ont arraché un œil à un jeune.
Le 8 octobre, le ministre de l’enseignement annonçait qu’il avait retrouvé 3000 enseignants qu’il va affecter prochainement dans les lycées. Les lycéens et les étudiants ont chiffré à 10 milliards, l’exigence du rétablissement d’une situation digne dans l’enseignement. Le gouvernement répond que c’est impossible car la France est « trop endettée ». Un argument que les jeunes, les professeurs et les parents ont balayé, en rappelant que l’impôt sur la fortune supprimé par Macron rapportait 5 milliards, que les grandes entreprises qui perçoivent les indemnités et des avantages fiscaux à hauteur de 60 milliards, par an, que les plus riches (1% de la population) ne payaient aucun impôt, que le budget militaire est augmenté de 52 milliards d’euros dans le budget prévu pour 2027. L’argent existe, il doit aller à la jeunesse, à la vie, afin de lui construire un avenir et non à la guerre et à la misère.
Le budget 2027 est discuté par l’Assemblée nationale à partir du 12 octobre, une manifestation devant l’assemblée est programmée, la peur est en train de changer de camp.
Traducción:
La juventud francesa hace temblar el régimen policial del presidente Macron
La juventud francesa hace temblar el régimen policial del presidente Macron. Desde el 6 de octubre, cientos de miles de estudiantes de secundaria ocupan el primer plano de la actualidad francesa. El presidente Macron respondió con la represión más brutal a las manifestaciones y bloqueos de más de 700 liceos. Jóvenes de 15, 16 y 17 años son golpeados, estrangulados y rociados con gas por las fuerzas del orden, bajo la dirección del ministro que lanzó la consigna en televisión: “sin contemplaciones”. Elige el terror contra la juventud que solo reclama condiciones dignas de enseñanza, a saber:
- la supresión del sistema de selección de acceso a la universidad (Parcoursup),
- medios para realizar las obras necesarias para hacer habitables los edificios y compatibles con sus estudios,
- la contratación de miles de docentes para reducir el número de estudiantes por clase (entre 35 y 38 en este curso).
Desde el 7 de octubre, los estudiantes, en solidaridad con los alumnos de secundaria, bloqueaban las universidades (Sorbona, Sciences-Po, ENS, Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales…) y se sumaban a las manifestaciones apoyadas por todos los sindicatos docentes y las asociaciones de padres. El movimiento se extendió a las grandes escuelas, a las universidades (La Catho…) y a los liceos privados.
Toda la juventud se levanta contra el gobierno de Macron y la extrema derecha que sostiene la represión. Lejos de calmar la tensión, la respuesta represiva se agravó. Una granada (arma de guerra) le arrancó la mano a un joven, llevando la situación a su punto máximo. El ministro del Interior, mientras continuaba la represión (6.500 detenciones), retiró provisionalmente las granadas de desenclave, armas utilizadas contra los estudiantes de secundaria, pero mantuvo los LBD, que le arrancaron un ojo a un joven.
El 8 de octubre, el ministro de Educación anunciaba que había recuperado 3.000 docentes que asignará próximamente en los liceos. Los estudiantes de secundaria y los universitarios cifraron en 10.000 millones la exigencia de restablecer una situación digna en la enseñanza. El gobierno responde que es imposible porque Francia está “demasiado endeudada”. Un argumento que los jóvenes, los profesores y los padres desestimaron, recordando que el impuesto a la fortuna suprimido por Macron aportaba 5.000 millones, que las grandes empresas que perciben indemnizaciones y ventajas fiscales suman 60.000 millones al año, que los más ricos (el 1% de la población) no pagaban ningún impuesto, y que el presupuesto militar se aumenta en 52.000 millones de euros en el presupuesto previsto para 2027. El dinero existe, debe ir a la juventud, a la vida, para construirle un futuro y no a la guerra y la miseria.
El presupuesto 2027 se debate en la Asamblea Nacional a partir del 12 de octubre, y se ha programado una manifestación frente a la Asamblea. El miedo está cambiando de bando.

Colaboradora de Enlace Mexamerica. Licenciada en Relaciones Internacionales, licenciada en Economía, Maestra en estudios sustentables regionales y metropolitanos.
Promotora de la Cuarta Transformación y del Humanismo Mexicano más allá de las fronteras de mi querida patria.
Miembro de una familia binacional con muchos motivos de orgullo de ser mexicana.

