Una precisión editorial necesaria
El Papa León XIV es el jefe de Estado de la Ciudad del Vaticano y, como tal, es un actor político reconocido por la comunidad internacional. Nuestra intención es informar únicamente sobre sus discursos pronunciados en la esfera política, como el que ofreció en el Palacio del Elíseo. Este medio promueve la laicidad y no dará cobertura a actos religiosos, encuentros con fieles ni ceremonias de culto. Hablamos del papa como jefe de Estado, no como autoridad religiosa.
Un recibimiento en el Elíseo
El 25 de septiembre de 2026, el Papa León XIV llegó a París para una visita de cuatro días. En el aeropuerto de Orly fue recibido por el presidente Emmanuel Macron y su esposa, Brigitte. Las campanas de las iglesias de toda Francia repicaron durante siete minutos a su paso. Poco después, en el Palacio del Elíseo, el pontífice pronunció su primer discurso ante las autoridades políticas, la sociedad civil y el cuerpo diplomático.
“Juntos forman un pueblo en el que la diversidad de orígenes contribuye a dinamizar y enriquecer la convivencia y la vida democrática”, declaró el Papa. La frase resume el eje de una intervención que puso a los migrantes en el centro de su mensaje.
El presidente Macron abrió el acto con un discurso en el que calificó la visita papal como “un gran honor y una gran alegría” para la República francesa. “Confrontado al espectáculo de las miserias del mundo, muchos de nuestros compatriotas sienten con su visita en Francia una esperanza”, dijo.
Macron defendió la laicidad francesa, pero precisó que “no es en absoluto la negación de la religión”. Y añadió un llamamiento sobre la inteligencia artificial: “El ser humano no debe estar atado a los números. La revolución digital no debe encadenar, sino liberar”. Abogó por la creación de un organismo internacional para evitar un oligopolio de las nuevas tecnologías.
La “justa laicidad” y el rechazo a la “muerte programada”
En su discurso, el Papa León XIV desarrolló el concepto de “justa laicidad”. Según su planteamiento, esta “trabaja para que el Estado y las instituciones religiosas dialoguen juntos y unan sus fuerzas al servicio del bien común”, y permite que la religión tenga su lugar en el espacio público y en la educación. Añadió que “la escuela católica tiene todo su lugar en el paisaje educativo de un país como Francia”.
El pontífice también abordó las cuestiones bioéticas. Denunció las “manipulaciones genéticas”, la “gestación subrogada”, la “compra de órganos” y la “oferta de una muerte programada” como “derivas” que “desvían la ciencia y la tecnología hacia empresas lucrativas”. La referencia a la eutanasia resonó en Francia, donde el Parlamento acaba de adoptar una ley de “ayuda a morir” que la Iglesia católica combatió.
El programa de la visita
La visita del Papa León XIV incluye una parada en la UNESCO, donde pronunciará un discurso sobre la inteligencia artificial. Por la tarde, recorrerá las calles de París en papamóvil hasta Notre-Dame, reabierta en diciembre de 2024 tras el incendio de 2019. Por la noche, el pontífice se reunirá en Saint-Denis con Bally Bagayoko, alcalde de La France Insoumise, antes de presidir la Vigilia de Oración con los Jóvenes en el Stade de France, en Saint-Denis.
El sábado 26 está prevista una misa al aire libre en la Place de la Concorde, con la asistencia de más de 600.000 personas. El domingo se trasladará a Lourdes, donde se reunirá con siete víctimas de abusos sexuales en la Iglesia. Un informe independiente de 2021 estimó que unos 330.000 niños fueron víctimas de abusos en instituciones católicas francesas durante siete décadas.
El lunes 28, la visita concluirá en Metz con un discurso titulado “A las raíces de Europa por la paz y la unidad”. Macron invitó a los jefes de Estado y de gobierno de los 26 otros países de la Unión Europea a escuchar al pontífice.
Las reacciones políticas en Francia
La visita del Papa ha movilizado a la clase política francesa en plena precampaña presidencial. Marine Le Pen y Jordan Bardella, del Rassemblement National, han confirmado su asistencia a la misa de la Place de la Concorde. También acudirán Gabriel Attal, Édouard Philippe, Bruno Retailleau y Éric Zemmour. El primer ministro Sébastien Lecornu y su predecesor Michel Barnier estarán presentes.
Emmanuel Macron ha decidido no asistir a ninguna de las misas, invocando la laicidad. Será representado por su esposa Brigitte y por el primer ministro Lecornu. La decisión ha generado polémica. El diputado del RN Julien Odoul declaró que “al no asistir a las misas del papa, Emmanuel Macron degrada la imagen de nuestro país”.
Jean-Luc Mélenchon, líder de La France Insoumise, tampoco participará en los actos religiosos. señaló: “Dejamos ese momento a los creyentes. Para nosotros, es ante todo un jefe de Estado; el Papa es bienvenido en Francia. Expreso mi respeto por el liderazgo espiritual que encarna. Su primera encíclica, titulada “Magnífica humanidad”, tiene un ligero sabor a humanismo”

La Maison Bakhita
El sábado 26 de septiembre, en pleno ascenso de los partidos antiinmigración en Europa, el Papa tiene previsto visitar la Maison Bakhita, un centro de acompañamiento e integración social de migrantes y refugiados en el norte de París. La visita, de carácter privado, refleja una de las prioridades de su pontificado: “cuidar del migrante” frente a los discursos que criminalizan la migración.
Un día antes, al llegar a Francia, León XIV se refirió a la crisis de Ceuta, la entrada masiva de decenas de miles de personas desde Marruecos ocurrida los días 30 y 31 de julio. “Lo he seguido desde el primer día, es una crisis que tiene causas de distintos tipos detrás, hay que buscar cómo responder para evitar este tipo de emergencia”, declaró el papa. Ya en agosto, había expresado su “preocupación” por la situación y pidió “soluciones de paz, estabilidad y justicia”.
La Santa Sede en la ONU: un observador con voz y sin voto
La visita del Papa León XIV a Francia se lleva a cabo mientras Nueva York acoge la semana de alto nivel de la Asamblea General de las Naciones Unidas. Los líderes mundiales se reúnen para debatir sobre la guerra en Ucrania, la crisis climática y el avance de la inteligencia artificial. El pontífice no ha asistido a esta cita.
La Santa Sede, autoridad central de la Iglesia católica, ostenta el estatus de Estado Observador Permanente no miembro ante la ONU desde el 6 de abril de 1964. Esta condición le permite participar en los debates de la Asamblea General, acceder a la mayoría de las reuniones y documentos, y pronunciar discursos ante el pleno. La Santa Sede no tiene derecho a voto en las resoluciones.
Para los mexicanos y latinoamericanos que siguen la actualidad internacional, esta distinción importa. El Papa habla en foros políticos con el rango de jefe de Estado, pero su representación en la ONU se ejerce a través de la Santa Sede y no de la Ciudad del Vaticano. Es un matiz diplomático que explica por qué el pontífice puede dirigirse a la Asamblea General sin ser miembro pleno de la organización.
La tecnología ha permitido que la ciudadanía siga en tiempo real los discursos de los jefes de Estado y de los líderes internacionales. Las redes sociales difunden los mensajes sin intermediarios y permiten que la información llegue a millones de personas en cuestión de segundos. Este medio aprovecha esa herramienta para compartir los discursos que considera relevantes, sin necesidad de interpretarlos ni de adherir a ellos.

Colaboradora de Enlace Mexamerica. Licenciada en Relaciones Internacionales, licenciada en Economía, Maestra en estudios sustentables regionales y metropolitanos.
Promotora de la Cuarta Transformación y del Humanismo Mexicano más allá de las fronteras de mi querida patria.
Miembro de una familia binacional con muchos motivos de orgullo de ser mexicana.

