T-MEC: un modelo agotado y el anteproyecto para la soberanía económica mexicana

El silencio se apodera de la sala virtual. Es sábado 11 de julio. No es un silencio de indiferencia y sí de esa atención profunda que surge cuando se descorre el velo de una realidad incómoda. El doctor Jorge Franco López es puntual en un análisis rico en datos duros; es un conversatorio organizado por el Colectivo de Reflexión en la Acción: Rumbo Proletario.

 Franco López, un economista , investigador que ha publicado por el Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM); ha publicado por la Benemérita Universidad Autonoma de Puebla BUAP), en ese momento se convirtió en la voz que diseccionó las entrañas de un sistema que, según su análisis, ha llegado a su límite: el T-MEC.

Durante casi tres horas, Franco López no solo ofreció cifras; se volvió uno con una audiencia que permaneció inmóvil frente a sus pantallas, absorta en un disertación que vincula el surgimiento del neoliberalismo con una crisis humana sin precedentes.

La charla comenzó situando al espectador en un contexto poco sospechado. El Dr. Franco desmitificó la idea de que el descontento es exclusivo de México; aludió a la población anglosajona como una “cauda hermana” que hoy refleja las mismas heridas. Habló del incremento de las “muertes por desesperación” en Estados Unidos: decesos por causas hepáticas, drogas y suicidios que marcaron el año 2022.

Espejos de desesperación: el costo humano del sistema

La comparativa fue cruda: tanto México como Estados Unidos compiten hoy en obesidad mórbida, y la brecha educativa dicta la supervivencia; apunta que es ocho veces mayor la probabilidad de salir adelante para quienes poseen títulos universitarios en suelo estadunidense.

En este plano, la política Make America Great Again  (MAGA)  se revela no como un simple eslogan, sino como un intento de centralizar lo que la globalización descentralizó, buscando el retorno de la industria a través de aranceles y la protección de su propio territorio.

La región en disputa y la ilusión del comercio justo

El análisis se adentró en las arenas del T-MEC. Franco López advirtió que el “coloso del norte” no se conforma con el dominio regional; su objetivo es que 50 % de los componentes de los productos sean estadunidenses, y persigue una hegemonía total dentro del tratado que comparte con México y Canadá.

Mientras tanto, en México, la expectativa se centra en el modo en que se manejarán las cuotas arancelarias, un tema que incluso figuras como Marcelo Ebrard han mencionado, pero que para el ponente requiere una mirada mucho más profunda sobre la inequidad acumulada.

Un país de contrastes: riqueza concentrada y campos vacíos

Uno de los momentos más impactantes de la charla fue la revelación de la numeralia interna de México. Con una caída del ingreso per cápita entre 2018 y 2025, la desigualdad se ha vuelto obscena: uno por ciento de la población posee el 40% de la riqueza nacional.

Franco López delinea un proceso histórico de destrucción que comenzó en 1982 y se acentuó con el TLC en 1994. Según sus datos, México ha vivido décadas de destrucción agropecuaria y empresarial, ejemplificada con la pérdida de ocho millones de reses y el desplome de la agricultura. El resultado es una industria globalizada “rampante” que mira al exterior pero que está desconectada de la economía interna, lo que deja al país en una vulnerabilidad extrema.

El espejismo del “peso fuerte” y el motor propio

El Dr. Franco fue enfático al desmantelar el discurso del “peso fuerte”. Argumentó que este fortalecimiento no es lo que aparenta, ya que reduce la entrada de capital en un país que, paradójicamente, importa casi todo lo que consume. Comparó esta estrategia con la de China, que ha utilizado una moneda barata para impulsar su crecimiento, a diferencia de México, que durante años apostó por salarios bajos.

Ante esta “casa rentada”, la propuesta de Franco López es audaz: México requiere un motor de crecimiento propio. Esto implica reorientar el consumo a la economía lo local y regional, para así recuperar la rentabilidad de industrias clave como la textil y la agropecuaria.

El retorno de la infraestructura social: Diconsa como clave

La solución no parte de cero. El blueprint — vocablo del inglés que puede traducirse por anteproyecto— para esta soberanía económica sugiere utilizar la infraestructura que aún subsiste: los sistemas de Diconsa y Conasupo. La propuesta consiste en reactivar y ampliar estas tiendas para vincular la producción interna directamente con el consumo, aprovechando una capacidad instalada que ha sido subutilizada por años.

Aumentar el número de tiendas Diconsa no es sólo una medida administrativa, sino una política estratégica de movimiento para insuflar vida a una economía que, de lo contrario, quedará reducida a una “osamenta escuálida”.

La jornada terminó con una sensación de urgencia. Estas tres horas de reflexión dejó claro que el análisis económico, por árido que parezca, es vital para evitar una cancelación anunciada. Como señaló la relatora de la actividad, más vale asomarse a estas verdades ahora que esperar a que el modelo termine de agotarse por completo.