¡Cenicienta no existe!; tratos, maltratos y un T-MEC disfuncional

Quien esto escribe, llevada por su amplia ignorancia, decidió indagar un poco sobre la discusión en torno del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC); comparto aquí algunas reflexiones del analista, académico e investigador Jorge Franco.

Supongo que la cancelación eventual del T-MEC, no sólo hace vulnerable a México, pues puede transformarse en un dolor de parto que podría reactivar la agricultura y otros rubros, y favorecer incluso la soberanía nacional; incluido el destino de las remesas que envían los mexicanos en Estados Unidos a México y que representan cerca de 4 % del PIB nacional y son la principal fuente de entrada de divisas al país.

Comparto aquí algunos puntos de vista del doctor Franco.

Fracasado matrimonio entre desiguales

Consideramos que el neoliberalismo privatizador, con sus medios de todo tipo, no sólo roba la ganancia al trabajador sino que agrava el contexto evadiendo impuestos, mutilando sus conquistas históricas y destruyendo pueblos y comunidades, a fuerza de imponer proyectos extractivos.

La memoria me lleva a los frutos infames de ese periodo en nuestro país: las reformas al 27 constitucional, a energía y telecomunicaciones, a la de educación y, sí, a la institucionalización de un Estado administrador dispuesto a dar la batalla para la defensa del mercado mundial global.

En general, un derivado de esta política se llamó Tratado de Libre Comercio (TLC), luego se lo denominó Tratado de Libre Comercio de América del Norte TLCAN), hoy Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), y de supervivencia, diagnosticada por Ebrard, en agonía (Faljó J., La silla rota, Julio 2026), ¿alguien podría negarlo?

Esto se relaciona con el debilitamiento de la planta productiva nacional y con la devastación de la capacidad de producción agropecuaria, empezando por la de semillas y básicos. Este tratado, que nos elevaría al primer mundo, según Carlos Salinas de Gortari, es hoy cuestionado por el propio gobierno de Estados Unidos, lo que representa un problema de grandes dimensiones.

En México las exportaciones representan 40 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), y casi 80 por ciento de ellas se destinan al coloso norteño, lo que crea una alta vulnerabilidad, pero a su vez la posibilidad de transformar un modo de producir, de fortalecer la planta productiva interna y de cuestionar la manera en que la Inversión Extranjera Directa (IED) es convocada y negociada en esta nación.

Los desencantos del divorcio

El escenario de una transformación potencial emerge evidenciado en las resistencias norteamericanas a la firma del T-MEC. Sin embargo, pese a abundantes discursos que suavizan el tono del desacuerdo, debe recordarse por qué tantos millones de migrantes, entre ellos mujeres, decidieron a arriesgar la vida allende la frontera.

En aquellos tiempos de la firma del TLC, y precisamente el día de su entrada en vigor, emergió el movimiento zapatista. El Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) fijó ese primero de enero de 1994, el antagonismo entre un modelo neoliberal y una resistencia dispuesta a morir de pie, pues de suyo, ante tales políticas, preveía “de todas formas morir de hambre o de una enfermedad intestinal, curable”.

¿Cuáles son las ventajas si, eventualmente, se cancela el T-MEC? Según el doctor Jorge Franco, en el contexto del actual T-MEC, existe una desconexión entre demanda y producción, por lo que se debe buscar la forma de que producir en México, pueda ser rentable.

“Nos falta crecer”, reconoce Sheinbaum

Franco señala, respecto a la inversión extranjera, varios rubros inquietantes: que aun existiendo ésta es menos diversificada de lo que parece, y además se estanca en el rubro de producción. Y añade: pese a que la inversión extranjera directa ingresó a México más de 40 mil millones de dólares, y reconocida como uno de los niveles mas altos en América Latina desde 1990, el PIB aumentó sólo 0.8 por ciento en 2025, y en 2026 se contrajo a 0.6 por ciento.

La microempresa, prácticamente desaparecida; tienditas que no pudieron sostenerse por ser chicas. Y aunque algunos negocios pudieron sobrevivir, entre ellos algunos grandes, sus propietarios ya no son mexicanos.

De acuerdo con Franco, en un contexto en el que México promueve la Inversión Extranjera Directa (IED), el modo importa y, resulta estratégico. Establece comparaciones: China despegó exigiendo que la IED llegara asociada al capital nacional, transfiriera tecnología y capacidades administrativas que podía replicar; India cuidó de que la IED no comprara sus empresas debilitadas para no perderlas en su propio país. “Inversión en investigación y desarrollo local, debe ser parte de paquete”, explica el académico.

Lo mismo, adornado, se mira distinto

El doctor Franco advierte sobre la precariedad de la inversión y la fuga de recursos. Explica que hay capitales externos, pero en realidad son las propias ganancias de los capitales extranjeros. Ya en México —más de 90 por ciento mirando hacia EU, pues es su lugar de origen—, reinvirtiéndose pero sin crear capacidad productiva, es decir, compran lo que ya existe, asegura.

“Veamos. La cerveza producida en México ya no es de empresas mexicanas. Sucede también con el tequila o el acero, así que se desplazan cadenas productivas y se aplasta a competidores pequeños”, añade.

Tus remesas tocan México, pero no se quedan aquí

Por otro lado, el ingreso por remesas. Aquí el especialista se pregunta qué “entra”. Y se responde al señalar que ese dinero se regresa al adquirir artículos producidos en el exterior y de ese modo la ganancia no queda en México ni hace fuerte a las empresas mexicanas.

Agrega: las cifras sorprenden: en 2016, la adquisición de bienes nacionales creció 1.5 por ciento, frente al 16 por ciento de la exportación (Faljo 2026). De este modo, la baja demanda va en desmedro, incluso, de la capacidad instalada.

El ingreso se escapa hacia la producción de otros países y no crea base para ampliar su producción. Se trata de una esponja que filtra lo que recibe, no tiene capacidad ni de retener, ni de producir. La inversión externa se desconecta de la inversión interna, asegura Franco.

La CEPAL y sus dictados sospechosos, deben analizarse

Si el objetivo es atraer inversión extranjera directa, aquí la pregunta clave es para producir qué y, ¿cómo? ¿Qué tipo de inversión, para que beneficie a quién? LA CEPAL plantea orientar la IED, articulándola con desarrollo productivo entre proveedores locales, para fortalecer el capital humano, pero lo que dice este organismo debe ampliarse no sólo a conocimientos y habilidades sino a adquisición de medios y valores materiales.