Madres, trabajadores, estudiantes y pueblos del Sur Global alzaron la voz el 20 de junio en el Central Hall Westminster contra un sistema que convierte la vida en combustible de guerra
El diagnóstico que escuchamos en Londres
El 20 de junio de 2026, el Central Hall Westminster, frente al Parlamento británico, se convirtió en el epicentro de una denuncia global. Más de 1.700 personas (sindicalistas, parlamentarios, activistas, madres, estudiantes y delegados de pueblos originarios) llegaron desde todos los rincones del mundo para poner sobre la mesa lo que los medios corporativos ocultan: la guerra no es un accidente, es un negocio. Y ese negocio se alimenta de nuestros impuestos, de nuestros hijos, de nuestros servicios públicos y de la sangre de los pueblos del Sur Global.
Como madre, como migrante, como pacifista, quiero compartir lo que escuché en aquella sala. No tengo la intención de hacer un análisis muy profundo, solo quisiera resumir algunos de los puntos fundamentales de quienes viajaron desde muchos lugares del mundo para denunciar las atrocidades que se viven a diario producto de la guerra, realdiades tangibles de personas que ven cómo se desvían los recursos de las escuelas, los hospitales y las viviendas hacia la industria de la muerte. Lo que escuchamos ese fin de semana fue el testimonio de quienes saben que la paz no es una moda, o una utopía sino una urgencia y lo mas interesante es que se mezclaron todas las identidades, edades, orígenes.
Primera parte: el diagnóstico
El gasto militar: un robo a la clase trabajadora
El militarismo y la austeridad son dos caras de la misma moneda, denunciaron los ponentes. Los gobiernos europeos aprueban partidas millonarias para armamento mientras recortan servicios esenciales. El gobierno británico ha anunciado recortes en el NHS y la Seguridad Social para financiar la compra de aviones de combate F-35. Francia aprobó 36 mil millones de euros adicionales para el ejército mientras recortaba 6 mil millones en hospitales y educación. Alemania financia el rearme mediante el recorte de pensiones y escuelas. Bélgica mantiene la austeridad en todos los ministerios excepto Defensa, que recibe miles de millones. Suecia está vendiendo la vivienda pública, la salud y la educación para expandir la industria armamentística.
La consigna repetida una y otra vez fue clara: Welfare Not Warfare (Bienestar, no guerra). Porque la verdadera seguridad nacional no se mide en misiles, sino en viviendas dignas, empleos seguros y servicios de salud accesibles.
El complejo militar-industrial: los dueños de la guerra
Detrás de cada conflicto hay un puñado de corporaciones que multiplican sus ganancias. Los oradores señalaron a los grandes fabricantes de armas (BAE Systems, Rheinmetall, Leonardo, Thales, Elbit Systems), como los beneficiarios directos del gasto bélico. Pero los verdaderos dueños del negocio son las grandes gestoras de activos: BlackRock, State Street y Fidelity, que poseen las empresas armamentísticas y convierten el dinero público en beneficios privados.
También se mencionó a las empresas tecnológicas de defensa y vigilancia; Palantir, Oracle, Google, Amazon, que se integran en la infraestructura militar de los Estados, y a los centros de datos de inteligencia artificial que consumen energía y recursos mientras se priorizan sobre la inversión en energías renovables. Incluso se nombró a Elon Musk como el “primer billonario” que impulsa agendas de vigilancia y guerra.
Imperialismo y recursos: el saqueo del Sur Global
Los oradores describieron cómo el militarismo es el brazo armado del capitalismo para asegurar el control de recursos naturales. Las guerras en el Congo y Sudán fueron calificadas como “guerras de codicia” impulsadas por compañías mineras que extraen la riqueza del suelo mientras la población vive en la pobreza extrema. En el Sahel, 24,3 millones de personas necesitan ayuda humanitaria urgente mientras las potencias europeas y estadounidenses compiten por el control estratégico de la región.
Se denunció que la Unión Europea, a través de su “Estrategia Portuaria 2026”, está transformando los puertos comerciales en infraestructuras militares para facilitar el transporte de tropas y armamento, utilizando el dinero de los impuestos ciudadanos.
Jóvenes y niños: la generación sacrificada
El impacto de la guerra y la austeridad en los más jóvenes fue uno de los temas centrales de la conferencia. Los oradores reportaron que 22.000 niños han muerto en Gaza y que miles han nacido bajo bombardeos. En Ucrania, los combates han dañado o destruido más de 1.700 escuelas, afectando la educación de 4,6 millones de niños.
En Alemania, los activistas denunciaron la nueva ley de servicio militar como una “política de clase camuflada”. El ejército ofrece incentivos económicos, pago de la universidad, licencia de conducir, salario a los jóvenes de familias trabajadoras que no pueden permitirse decir que no, mientras los hijos de los ricos quedan exentos. Los estudiantes que han organizado huelgas escolares contra la conscripción han enfrentado detenciones y vigilancia por parte de los servicios de inteligencia.
En Suecia, los oradores denunciaron que las leyes racistas afectan directamente a los niños de la clase trabajadora. Familias enteras viven aterrorizadas por la amenaza de deportación o prisión que separa a los hijos de sus padres.
Segunda parte: voces del Sur Global
Cuba: el bloqueo como guerra económica
Cuba fue presentada como un faro de soberanía y resistencia. Los oradores denunciaron que Estados Unidos aplica una “guerra económica” mediante sanciones que privan al pueblo cubano de alimentos, medicinas y combustible. Según Naciones Unidas, más de 100.000 cirugías han sido retrasadas, incluyendo 12.000 procedimientos pediátricos, debido a la escasez aguda de medicamentos.
Desde enero de 2026, un bloqueo petrolero impuesto por orden ejecutiva ha paralizado las exportaciones de combustibles a la isla, provocando apagones de hasta 40 horas consecutivas en La Habana y 72 horas en el resto del país. El gobierno de Estados Unidos ha ampliado las sanciones con carácter extraterritorial, afectando a terceros países que comercian con Cuba. La Asamblea General de la ONU ha aprobado con 187 votos a favor y solo 3 en contra, una resolución que exige el levantamiento del bloqueo, pero Washington lo ignora.
Los oradores subrayaron la solidaridad internacional con Cuba: mientras Estados Unidos envía bombas, Cuba envía médicos a todo el mundo. Y advirtieron: Cuba es el próximo objetivo en la lista de intervenciones militares o intentos de golpe respaldados por EE.UU.
Venezuela: el “pistoletazo de salida” del imperialismo
Venezuela fue descrita como el caso emblemático de una nueva fase de agresividad militar en la región. Según los discursos, el año 2026 comenzó con el bombardeo de Venezuela y el secuestro de su presidente por parte de la administración de Trump. La agresión no es solo un intento de cambio de régimen, sino un robo de petróleo para controlar las reservas más grandes del mundo.
Los oradores explicaron que la estrategia estadounidense busca reafirmar la Doctrina Monroe para restaurar la preeminencia de EE.UU. en el hemisferio occidental, tratando a América Latina como una colonia. Venezuela ya ha sufrido una invasión y un golpe de Estado, acciones que forman parte de un plan global para reafirmar la primacía económica de EE.UU. mediante la fuerza militar.
África: el continente saqueado
Los oradores dedicaron un espacio central a África. Señalaron a Sudán como un país donde las empresas de armas financian la guerra para apoderarse de sus materias primas y minerales. Más de 21 millones de personas sufren inseguridad alimentaria aguda en el país.
Los ponentes describieron la guerra en la República Democrática del Congo como un conflicto librado en nombre de las compañías mineras que extraen la riqueza del suelo mientras la población más pobre del mundo vive sobre ese mismo suelo. Los combates en Kivu del Norte, Kivu del Sur e Ituri han dejado 632 muertes civiles documentadas desde marzo de 2026.
El Sahel ocupa un lugar central en los planes de intervención militar europea. 24,3 millones de personas necesitan ayuda urgente en la región. El grupo Estado Islámico realiza el 86% de sus operaciones globales en África. Los gobiernos de Níger, Burkina Faso y Malí; juntas militares surgidas de golpes de estado, luchan por contener el avance yihadista mientras enfrentan el resentimiento hacia las antiguas potencias coloniales.
Tercera parte: las soluciones propuestas
Redirigir el gasto: de las armas a la vida
La propuesta central fue sustituir el “keynesianismo militar”, la política de priorizar el gasto bélico para estimular la economía, por una economía centrada en las necesidades humanas. Los oradores exigieron que los billones gastados en armas se redirijan a:
- Servicios públicos: salud, educación, vivienda y seguridad social.
- Empleos verdes y restauración ambiental.
- Lucha contra la pobreza y el hambre.
- Diplomacia y ayuda internacional en lugar de armamento.
El sindicato de panaderos BFAWU propuso una medida simbólica pero radical: que el ejército recaude sus propios fondos mediante caridad y carreras benéficas, mientras los servicios públicos reciban el financiamiento estatal completo.
Acción directa: el poder de los trabajadores
Se destacó el ejemplo de los estibadores en Italia, Grecia y Bélgica, que se han negado a cargar barcos con suministros militares destinados a conflictos como el de Gaza. Los oradores llamaron a extender estas acciones a otros sectores: profesores negando la entrada de militares a las aulas, enfermeras condicionando el tratamiento de heridos a que no regresen al frente.
Unidad internacional: jornadas de acción
La conferencia acordó coordinar manifestaciones internacionales el 10 de octubre de 2026, como un “día de acción global” para marcar el aniversario del inicio del genocidio en Gaza. Se prevé continuar en noviembre con acciones contra el reclutamiento y el rearme. La conferencia de Londres sirvió como el espacio para que delegaciones de Francia, España, Alemania y Bélgica se reunieran físicamente para planificar estas luchas de manera coordinada.
Defensa de la soberanía y fin de las sanciones
Los oradores exigieron el fin del bloqueo a Cuba, el levantamiento de las sanciones a Venezuela y el respeto a la autodeterminación de los pueblos latinoamericanos. Denunciaron que la política exterior de Estados Unidos busca convertir a América Latina en una “colonia” para explotar sus recursos, y llamaron a la solidaridad internacional para detener esta agresión.
Juventud y resistencia
Los estudiantes alemanes, que han organizado huelgas escolares contra la conscripción, fueron presentados como un ejemplo de resistencia. Los oradores llamaron a apoyar a los jóvenes que se movilizan contra la militarización de la educación y a rechazar que las escuelas se conviertan en centros de reclutamiento.
Conclusión: la paz es una conquista
La Conferencia Internacional contra la Guerra del 20 de junio en Londres fue una declaración de que otro mundo es posible. Como dijo Benito Juárez, y como recordaron los oradores: “Entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz”.
Pero la paz no es un regalo. Es una conquista. Y hay que salir a conquistarla. Desde las calles, desde los sindicatos, desde las universidades, desde las organizaciones de migrantes y desde cada rincón donde alguien decida que la guerra no es el destino.
Como madre, como migrante, como pacifista, salí de aquella sala con una certeza: la clase trabajadora del mundo no tiene enemigos entre sí. Los enemigos están en las juntas directivas de las empresas de armas, en los parlamentos que aprueban presupuestos de muerte y en las oficinas de los que deciden guerras sin poner sus propios hijos en el frente.
La lucha continúa. Y nosotros, desde Enlace Mexamérica y Siempre4T Mundial, seguiremos dando visibilidad a estas voces. Porque la información es nuestra herramienta más poderosa. Y porque la paz, como la justicia, no se mendiga: se construye.
La diversidad del movimiento: un frente internacional contra la guerra
La conferencia reunió a un espectro amplio de voces que reflejan la naturaleza global del conflicto y la resistencia. Junto a las delegaciones europeas, que constituían la mayoría organizadora, con figuras como Jeremy Corbyn (Reino Unido), Irene Montero (España), Jerome Legavre (Francia) y Peter Mertens (Bélgica), el encuentro dio espacio a oradores del Sur Global cuyas intervenciones conectaron las luchas de sus regiones con el movimiento antiguerra.
Desde África, Andrew Feinstein, exparlamentario sudafricano del ANC, vinculó la liberación de Sudáfrica del apartheid con la causa palestina. Amara Enyia, codirectora del Movimiento por las Vidas Negras en EE.UU., invocó las figuras de Thomas Sankara y Kwame Nkrumah para trazar una agenda anticolonial y antiimperialista.
Las raíces latinoamericanas también resonaron con fuerza. Lorena Delgado Varas, parlamentaria en Suecia, declaró: “mis raíces están en América Latina”, y denunció el avance del fascismo en Bolivia, Chile y Argentina. El estudiante activista Felix Kloss Rojas, con la camiseta de la selección colombiana puesta como símbolo de sus raíces y su familia, habló sobre las elecciones en Colombia y la urgencia de superar el capitalismo en la región.
Desde Palestina, el médico y político Mustafa Barghouti ofreció uno de los discursos centrales sobre la resistencia en Gaza y Cisjordania. Medea Benjamin, cofundadora de Code Pink, denunció desde EE.UU. las políticas militares y las sanciones de su propio país contra Cuba e Irán. Mariam Aslam, líder sindical en el Reino Unido de origen iraní, alzó la voz en representación de la resistencia de su nación frente a la agresión imperialista.
El encuentro, aunque celebrado en Londres y con una fuerte base organizativa europea, se definió a sí mismo como un “encuentro verdaderamente internacional”. Las voces del Sur Global no fueron un complemento decorativo, sino el eje que articuló la denuncia de un sistema que saquea sus recursos y sacrifica a sus pueblos. La coordinación de esta resistencia mundial, como subrayaron los organizadores es una necesidad urgente frente a un orden global que prioriza la guerra sobre la vida.
Este cierre respeta la estructura del artículo, mantiene el tono activo y refuerza la idea de que la lucha contra la guerra es global, diversa y está liderada por quienes más sufren sus consecuencias.
La transmision del evento: https://youtu.be/8_mJKjlGeKU

Colaboradora de Enlace Mexamerica. Licenciada en Relaciones Internacionales, licenciada en Economía, Maestra en estudios sustentables regionales y metropolitanos.
Promotora de la Cuarta Transformación y del Humanismo Mexicano más allá de las fronteras de mi querida patria.
Miembro de una familia binacional con muchos motivos de orgullo de ser mexicana.

