Contra la guerra y por la vida: la Conferencia Internacional de Londres que desafía al rearme global

En contra de la Guerra

Un viaje hacia el corazón de la resistencia

El Eurotúnel atraviesa el Canal de la Mancha y con él, una frontera que separa a dos países y a todo el bloque europeo, pues fue en el referéndum del 23 de junio de 2016 que el 52% de los votantes británicos decidió en las urnas abandonar la Unión Europea.

Desde el 18 de junio, están saliendo muchas personas desde diversos paises con destino a Londres. A bordo de buses, trenes, aviones; van activistas, sindicalistas y ciudadanos organizados que han decidido cruzar la Mancha para alzar la voz. El destino es el Central Hall Westminster, frente al Parlamento británico, donde el 20 de junio de 2026 se celebrará la Conferencia Internacional contra la Guerra. Para ese día, se espera la llegada de participantes de todo el mundo: por tierra, por mar y por aire. Habrá voces de Palestina, de África, de Estados Unidos, de América Latina, todas reunidas en un mismo espacio para decir basta a la militarización creciente.

La convocatoria, impulsada por la coalición Stop the War y figuras como John Rees, cofundador del movimiento, ha logrado reunir a más de 2000 personas de toda Europa. Sindicalistas, académicos, parlamentarios de distintos países y activistas compartirán un mismo escenario bajo consignas como “Bienestar social, no guerra”. Uno de los mensajes que se han estado recibiendo es que los recursos públicos no pueden seguir siendo desviados hacia el abismo sin fondo de la industria armamentística.

De París a Londres: una ola que no cesa

La Conferencia de Londres es un eslabón en una cadena de movilizaciones que ya ha mostrado su fuerza en distintas ciudades europeas. En octubre de 2025, París acogió la primera conferencia contra la guerra que reunió a cientos de activistas y demostró que existe una voluntad internacional de tejer redes de resistencia frente al avance de los conflictos bélicos. Londres es ahora el siguiente paso, y no será el último, pues como vemos las cosas, la guerra es el único negocio que funciona realmente en Europa y el mundo.

El evento ha sido precedido por una serie de reuniones preparatorias en Francia, incluyendo Nantes, Lyon y París, a principios de abril. La coordinación transfronteriza es una de las claves de este movimiento. Como señala John Rees, “el lobo está en la puerta. Donald Trump está provocando incendios que no tiene intención ni capacidad de apagar”. Pero no es solo Trump. Los líderes europeos, afirma Rees, “odian a Trump, pero su respuesta consiste en copiar a Trump. Trump rearma. Europa rearma”. Y así, de un extremo a otro del continente, los presupuestos militares y los beneficios de las empresas de armamento baten récords.

El negocio de la guerra: una economía que mata

En medio del ruido de las bombas y los discursos belicistas, siempre cabe preguntar ¿quién se beneficia de la guerra? Detrás de cada misil, cada tanque y cada avión de combate hay una industria que multiplica sus ganancias a costa de la vida humana. Las cifras son ruidosas como sus explosiones. En 2024, los 100 mayores productores de armas del mundo registraron ingresos por 679.000 millones de dólares. Para 2025, el gasto militar mundial alcanzó los 2,46 billones de euros. Las proyecciones para 2026 son aún más alarmantes: se espera que supere los 2,7 billones de dólares, el mayor incremento anual registrado desde al menos 1988.

Todo el mundo lo sabe y denuncia a diario que mientras los sistemas de salud se desmoronan, las escuelas carecen de financiamiento y la vivienda se vuelve inaccesible, los gobiernos destinan sumas astronómicas a la compra de armas. El fabricante alemán Rheinmetall incrementó en un 1.000% sus beneficios en solo un año y medio. Las empresas armamentísticas baten récords en bolsa. La guerra es un negocio, el negocio de los imperios de horror.

La gran hipocresía: la guerra contra las drogas como cortina de humo

Hay una farsa que se repite una y otra vez en América Latina, la llamada “guerra contra las drogas” que ha servido durante décadas como justificación perfecta para que las potencias armamentísticas inunden de armas a países del sur global. El ciclo es perverso y se alimenta a sí mismo.

Estados Unidos envía cada año a México alrededor de 200.000 armas, según cálculos de analistas. De los estados de Arizona, California y Texas parten las principales rutas de trasiego de armas, que detectó la administración mexicana entre noviembre de 2024 y mayo de 2025. Por estas vías llega al menos el 74% de armas ilícitas a manos del crimen organizado. Las autoridades mexicanas estiman que cada año se introducen de contrabando hasta 500.000 armas desde Estados Unidos a México. En la última década, más de dos millones de armas cruzaron el Río Bravo

La hipocresía alcanza su punto máximo cuando el mismo gobierno que arma a los cárteles los clasifica como organizaciones terroristas y exige a México que actúe contra ellos. Desde hace varios años se ha forjado una frase adoptada por. los pueblos, no así por las autoridades: “La violencia de la lucha contra las drogas y los muertos los pone México, mientras que las armas las pone Estados Unidos”-. Es la misma lógica que permite a las potencias vender armas a gobiernos para que supuestamente enfrenten a grupos armados que, al mismo tiempo, son armados clandestinamente por los mismos que venden las armas al gobierno. Toda una farsa.

El río de hierro que desestabiliza Centroamérica

El patrón se repite en toda Centroamérica. Entre 2007 y 2019, más de 179.000 armas de fuego fueron capturadas en México y cinco países centroamericanos y rastreadas hasta armerías y fábricas de armas en Estados Unidos En Haití y las Bahamas, el 98% de las armas ilegales provienen de Estados Unidos; en México esta cifra alcanzó el 70% en la última década; en los siete países de América Central, el 50% de las armas ilegales llegaron de Estados Unidos.

Conocemos con tristeza el destino de violencia que ahora mismo se está viviendo en Haití, luego de haber sido el primer pueblo en el mundo que en 1804 abolió la esclavitud, hoy están inundados de armas; hay entre 270,000 y 500,000 armas de fuego circulando ilegalmente y la mayoría están en manos de las pandillas, armas que no se producen obbviamente en este pequeño país cuya posición geográfica lo convierte en un punto estratégico de primer orden.

Las armas de origen estadounidense circulan casi cotidianamente hacia el sur mientras los migrantes viajan hacia el norte arriesgando sus vidas huyendo de la violencia Los centroamericanos se dirigen al norte para huir de la violencia ocasionada en parte por las armas de origen estadounidense. Es un ciclo que convierte a las Américas en la región más homicida del orbe, con 47 de las 50 ciudades más asesinas del mundo. Miles huyen de la violencia en el Triángulo Norte de América Central (Honduras, El Salvador y Guatemala) y buscan asilo en Estados Unidos, lo que aumenta la presión migratoria La estrategia de Washington pasa por abordar las causas fundamentales de la migración sin ir al fondo de la problemática: el flujo de armas que genera la violencia. Aunado a esto, en Europa acaban de endurecer las políticas de deportaciones, un tema que merece un espacio a parte.

África: el continente saqueado y desestabilizado

El mismo mecanismo se reproduce en África, donde las potencias occidentales han utilizado el tráfico de armas para desestabilizar regiones enteras y asegurar el control de sus vastos recursos naturales. En la región de los Grandes Lagos, el triángulo violencia, armas, recursos naturales; es la base del conflicto. El genocidio cometido en Ruanda tiene su aspecto más perverso en la venta de armas al gobierno hutu por parte de diversos países africanos y europeos, y no siempre son armas que disparan balas, no podemos olvidar que aquella guerra fue con machetes, mismos que fueron distribuidos por Bélgica.

Memorial del genocidio en Ruanda

En el Sahel, una vertiginosa variedad de armamento ilegal, desde pistolas artesanales locales hasta ametralladoras francesas y turcas de contrabando, abarrota la región. Los compradores de las regiones malienses de Gao, Tombuctú y Ménaka pueden poseer fusiles de asalto AK por 750 dólares y los cartuchos son absurdamente baratos. Las armas ligeras, fáciles de utilizar y transportar, son exactamente lo que los emporios producen, pues este tipo de armas encuentran en los conflictos africanos mercados potenciales y beneficiosos.

Algunos gobiernos africanos pagan en especies por armas o servicios militares, por ejemplo, con concesiones mineras en Angola y la República Democrática del Congo. La proliferación de armas en África conlleva graves consecuencias para la seguridad en el continente y socava los esfuerzos de paz. Lamentablemente siempre hay personas que venden a sus pueblos a cambio de un pequeño estatus internacional, servidumbre barata a servicio de los poderosos europeos. El Sahel se ha convertido en una de las regiones más violentas del mundo, y el tráfico de armas es uno de los motores principales de esa violencia.

¿Quién pone el precio a una vida?

En la economía de la guerra, la oferta y la demanda funcionan de manera perversa. Cuantos más conflictos, mayor es la demanda de armas. Y cuanto mayor es la demanda, más altos son los precios y los márgenes de beneficio. Pero, ¿alguien ha calculado el costo real de una bomba? No me refiero al costo de fabricación, sino al costo en vidas humanas, en comunidades destruidas, en futuros truncados. Ese costo no aparece en los balances de las empresas armamentísticas.

Alguien sabe ¿quién puede tener una empresa de armas? Cualquier corporación con suficiente capital. Pero, ¿quién debería tenerla? Esa es otra cuestión. Porque fabricar armas no es como fabricar zapatos o automóviles. Las armas están diseñadas para matar. Y quienes las fabrican, quienes las venden y quienes las utilizan son responsables, directa o indirectamente, de las muertes que causan.

Impunidad: el escudo de los fabricantes de muerte

A pesar de la evidencia, los fabricantes de armas y los líderes políticos que impulsan las guerras rara vez enfrentan la justicia. Los crímenes de lesa humanidad y los crímenes de guerra están tipificados en el derecho internacional. Sin embargo, la impunidad prevalece cuando los responsables son actores poderosos. ¿Por qué? Porque el sistema judicial internacional carece de la fuerza para perseguir a quienes controlan los resortes del poder económico y político.

Mientras tanto, las guerras se multiplican. La guerra de Trump y Netanyahu contra Irán y el Líbano, la continuación del genocidio en Palestina, la escalada de tensiones en el este de Europa. Todo ello alimenta un ciclo vicioso: más guerra, más armas, más beneficios, mas poder. Ah si, y mas víctimas, pero esas parece que no le importan a nadie; lo más difícil de describir en este artículo es que muchas personas en Méxcio creen que este tema no les perjudica, o que África es lejos o que la solución es dejarnos “ayudar” por Trump. Los medios de desinformación han hecho bastante para hacer creer esto, pero como se ha expresado en múltiples ocasiones. lo que hacen en Gaza, lo harán en tu casa, antes o después.

Hay que visibilizar que las reuniones del G7, del G20, de Davos, de la OTAN, la cumbre UE-EEUU, son un ejemplo del descontento colectivo; estas reuniones de hombres y mujeres de Estado al servicio de los multimillonarios, se ven perturbadas cada ocasión por manifestaciones pacíficas que son reprimidas violentamente, como solo es posible que los grandes oligarcas repriman, con gas lacrimógeno o pimienta, potentes tiros de agua, pelotas de goma, que han dejado a cientos de personas sin ojos, y ensordecidos con sus dispositivos auditivos tipo LRAD; todo esto oculto pues casi ningún medio de comunicación informa sobre esto.

Un llamado a la conciencia

La Conferencia Internacional contra la Guerra del 20 de junio en Londres es una declaración de que otro mundo es posible, un mundo donde los recursos no se destinen a matar, sino a vivir. Como señala el comunicado de los organizadores, “es deber de todo ciudadano, pero especialmente del movimiento obrero, defender la paz, la libertad de expresión y de protesta, y los empleos que son útiles para la sociedad y para el planeta

Enlace Mexamérica y siempre4Tmundial estarán presentes en Londres para dar visibilidad a esta movilización para América Latina. Porque la lucha contra la guerra no es solo europea ni estadounidense. Es global. Y América Latina, con su historia de resistencias y su compromiso con la paz, tiene mucho que aportar.

El 20 de junio, las puertas del Central Hall Westminster se abrirán a las 11:45. La conferencia comenzará a la 1 de la tarde. Pero el movimiento no terminará ese día. Continuará en las calles, en los sindicatos, en las universidades, en cada rincón donde alguien decida que la guerra no es el destino. Porque la paz no es un regalo. Es una conquista. Y hay que salir a conquistarla