En Barcelona líderes, activistas y académicos cierran filas en defensa de la democracia

Barcelona, España. “¿En dónde se equivocó la democracia?” preguntó el Presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva ante los medios de comunicación congregados en el histórico edificio de Palau de Pedralbes, el recinto institucional elegido este viernes por el Gobierno Español para la recepción oficial y la celebración de la I Cumbre Bilateral España-Brasil.

La conferencia de prensa conjunta fue ofrecida tras la firma de 15 acuerdos bilaterales, entre ellos el tratado de libre comercio entre ambas naciones, que conformará la extensión territorial más grande en el planeta bajo este tipo de régimen.

Estos acuerdos abarcan áreas críticas para el desarrollo de ambas naciones en el siglo XXI, como la explotación de minerales críticos, avances en tecnologías de la información, el fomento de la economía social y solidaria, el combate conjunto a la violencia de género y la promoción de la igualdad racial.

Lula da Silva, junto con Presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez Pérez-Castejón, fueron interrogados sobre los ejes rectores que dominarán la reunión de jefes de Estado de este sábado, entre los asistentes destacan la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, junto a sus homólogos Gustavo Petro, de Colombia y Yamandú Orsi, de Uruguay, además de líderes de Sudáfrica y la Unión Europea.

Se adelantó que los debates se centrarán, entre otros temas, en buscar poner orden normativo en las redes sociales —a las que Pedro Sánchez calificó sin tapujos como un “Estado fallido” dominado por los intereses de los “tecnoligarcas”; la necesaria reforma del sistema de Naciones Unidas y la lucha frontal contra la desigualdad mediante iniciativas como un impuesto global a los grandes patrimonios.

El objetivo central de este histórico encuentro es articular un frente común proactivo contra el avance de la extrema derecha, hacer frente a la crisis de desinformación global y reafirmar el compromiso inquebrantable con la paz y un orden internacional basado en el multilateralismo.

A pregunta expresa, el presidente Lula da Silva hizo una reflexión sobre la crisis actual de las instituciones, y aprovechó para plantear la interrogante “¿En dónde fallamos como demócratas, en dónde las instituciones demócratas dejaron de funcionar?”.

El mandatario brasileño recordó el periodo de extraordinario crecimiento y ascenso social que experimentó Sudamérica entre los años 2000 y 2014, lamentó que gran parte de esa estructura de bienestar se haya desmoronado rápidamente y advirtió que la clase trabajadora ahora pierde derechos históricos, mientras la riqueza global se concentra cada vez en menos manos, lo que genera un terreno sumamente fértil para los extremismos.

“La democracia se fue debilitando y ahí ganó cuerpo y fuerza el extremismo, que no respeta a nadie, pues lo único que vale es la imbecilidad de un discurso que no tiene ni inicio ni medio ni fin”, sentenció Lula

El presidente sudamericano cuestionó por qué los ciudadanos deciden votar por opciones negacionistas que no ofrecen un programa de futuro real, concluyó que estas fuerzas se alimentan puramente de la insatisfacción y la desesperanza popular.

Ante este crudo panorama, Lula hizo un llamado urgente a las fuerzas progresistas reunidas en Barcelona para ejercer una profunda autocrítica, revisar sus discursos gubernamentales y formular políticas públicas que logren reconectar con las aspiraciones de la juventud y el nuevo mundo laboral.

La misión del progresismo, concluyó, es devolver a la ciudadanía el sueño de un mundo mejor y demostrar con hechos que la democracia, a pesar de sus imperfecciones, sigue siendo el único sistema capaz de garantizar la alternancia, la libertad y la justicia social.

El músculo progresista en la Fira de Barcelona

En cuanto a la Global Progressive Mobilisation (GPM), que este sábado cumple su segundo y último día de actividades en el moderno recinto Fira Barcelona – Gran Vía, dio inicio con una demostración de fuerza organizativa, que permitió distribuir en salones y foros a los más de 3 mil participantes y representantes de más de 100 organizaciones internacionales.

Por parte de la delegación mexicana, destacó la presencia de la secretaría del Medio Ambiente, Alicia Bárcena, invitada en lo personal por su trayectoria y labor previa en la CEPAL, quien habló de su experiencia en la integración de liderazgos ecosociales y la gestión de temas ambientales estratégicos para la agenda común.

En representación de Estados Unidos una delegación de congresistas demócratas se integró a las mesas de trabajo para analizar la coordinación de estrategias comunes frente al avance de prácticas totalitarias en el hemisferio.

Especial relevancia cobró la intervención del Premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz, quien llevó al foro una propuesta de arquitectura financiera internacional que incluye una imposición coordinada a los mil millonarios, buscando que estos recursos se destinen a la prosperidad de las naciones con mayores necesidades.

Los asistentes fueron distribuidos en salas que honran a figuras como Salvador Allende, Nelson Mandela o Angela Davis. En estos espacios se abordaron retos urgentes: la reconexión con la Generación Z, la transición ecosocial justa, el acceso a la vivienda asequible, los derechos laborales en la era de la inteligencia artificial y el fortalecimiento de los servicios públicos locales como el principal muro de contención frente a los discursos engañosos.