Ciudad de México. Un universo de 14 millones de mujeres de origen mexicano —que incluye tanto a inmigrantes como a nacidas en territorio estadounidense— inyecta anualmente más de un billón de dólares a la economía de los Estados Unidos.
Esta cifra histórica, que representa la mayor aportación de la comunidad latina en ese país, fue revelada este viernes en la conferencia de prensa matutina de la Presidencia de México, con el objetivo de visibilizar el creciente impacto demográfico, laboral y de emprendimiento de este sector que redefine el panorama estadunidense.
Los datos fueron presentados por Ana Valdés, estratega y ejecutiva méxico-estadounidense que actualmente se desempeña como Directora General del Latino Donor Collaborative (LDC), un influyente centro de investigación (think tank) en EU dedicado a estudiar y visibilizar el verdadero impacto económico y social de la comunidad latina en ese país.
La información presentada en el Salón Tesorería de Palacio Nacional, destaca una ventaja demográfica clave: la juventud. Mientras que la edad promedio de las mujeres en Estados Unidos es de 44 años, la de las mujeres de origen mexicano se ubica en los 30 años. Este factor impulsa una alta tasa de ocupación, que se traduce en que casi 8 millones de ellas están activas en el mercado, lo que equivale al 69 por ciento de esta población femenina.
A la par de su empleo en la fuerza de trabajo tradicional, el informe destaca una marcada tendencia hacia la autonomía financiera. El 50 por ciento de las mexicanas en ese país sostiene que establecer un negocio propio es la vía idónea para el avance socioeconómico, con lo que superan el índice de emprendimiento de la comunidad estadounidense general, que se sitúa en un 42 por ciento. Asimismo, un 82 por ciento prioriza la consolidación de un patrimonio familiar.
Liderazgo y optimismo
A pesar del complejo panorama económico global, el sector muestra altos índices de resiliencia. Un 26 por ciento de las encuestadas afirmó encontrarse en una mejor situación económica que hace dos años, y el 69 por ciento manifestó sentirse plenamente preparada para asumir puestos de liderazgo, una autopercepción superior al 59 por ciento registrado en mujeres de otros orígenes dentro del mismo territorio.
Entre sus principales motivaciones sociales destacan el activismo en favor de los derechos de los inmigrantes, la equidad de género y la búsqueda de una representación mediática justa que refleje su verdadera contribución.
La cifra del billón de dólares pone de relieve un contraste técnico entre las evaluaciones macroeconómicas y los registros gubernamentales tradicionales.
Por un lado, el cálculo del PIB comunitario se apoya en metodologías —como las utilizadas en este reporte— que miden el Producto Interno Bruto (PIB) total generado por la comunidad, e integra el consumo de los hogares, el valor de los negocios fundados y la producción bruta de bienes y servicios.
Por el otro, está la perspectiva de los datos oficiales, esto es agencias del gobierno estadounidense como el U.S. Census Bureau que centran sus mediciones en los ingresos salariales netos. Estas métricas suelen priorizar la visibilización de las brechas de equidad laboral, donde queda expuesto que las latinas aún perciben menores salarios por hora, en comparación con otros grupos demográficos.
Hay que decir que ambos enfoques resultan complementarios pues mientras las agencias oficiales delimitan las asignaturas pendientes en materia de equidad salarial, las mediciones de volumen bruto demuestran el peso irreversible de las mujeres mexicanas como motor activo y presente del mercado estadounidense.
Es de destacar que la Latino Donor Collaborative trabaja en alianza con destacadas universidades y centros de investigación para generar datos estadísticos precisos (como el conocido informe del PIB Latino).
Su objetivo principal es contrarrestar los estereotipos negativos, sustituyéndolos por datos duros que demuestren que los hispanos son un motor indispensable para el crecimiento y la economía de los Estados Unidos.
He trabajado para el periodismo con compromiso y constancia desde que dejé las aulas universitarias, a las que vuelvo de vez en cuando, no tanto como quisiera. El medio impreso unomásuno me formó en el orden, rigor y escrúpulo de esta labor tan noble y enriquecedora.

