Bajo un cielo que pasó de la media mañana nublada a un sol festivo y radiante, el Zócalo de la Ciudad de México se convirtió este sábado en un hervidero de emociones, banderas y consignas.
Miles de simpatizantes, militantes, legisladores y dirigentes de Morena abarrotaron la Plaza de la Constitución y sus calles aledañas —como 20 de Noviembre, Pino Suárez y 5 de Mayo— para atestiguar el cierre de una gira de rendición de cuentas que, bajo el lema “Honestidad y resultados”, recorrió los 31 estados del país en tan solo doce días.
El ambiente ya palpitaba con fervor cuando la jefa de Gobierno capitalina, Clara Brugada Molina, tomó la palabra para dar la bienvenida a la mandataria.
Con una plaza retumbando al grito unánime de “¡Presidenta, no estás sola!”, Brugada enmarcó el momento político recordando las raíces del movimiento popular y subrayando que la Transformación avanza con fuerza en la capital, impulsada por obras de movilidad, reducción de homicidios y programas sociales que transforman la vida de millones.
Asimismo, convocó a la unidad popular, del movimiento y nacional frente a los retos internacionales, sentenciando con firmeza que México es un país libre y soberano que jamás baja la cabeza.
El clímax de la jornada llegó cuando la doctora Claudia Sheinbaum Pardo habló en la tribuna. Tras los cálidos recibimientos de la concurrencia, la primera mujer Presidenta de México conectó el balance de su segundo año de gestión con la memoria histórica de la nación.
Inició con recordar que precisamente el 27 de septiembre se conmemora la consumación de la Independencia hace 205 años.
Sheinbaum reflexionó sobre el significado de la patria, al hacer notar que el movimiento independentista mexicano no solo buscó la separación de la Corona española, sino que nació como una revolución popular arraigada en la justicia social, la abolición de la esclavitud y la soberanía inquebrantable del pueblo.
Frente a un auditorio entregado, la mandataria enumeró los avances logrados y respaldados por el nuevo bloque de reformas constitucionales: desde la elevación a rango de derecho de la educación, la salud y la vivienda, hasta la prohibición de la reelección y el nepotismo a partir de 2030, así como la elección popular de los poderes y la salvaguarda de los recursos estratégicos como Pemex, la CFE y el agua.
En su tierra, en esa Ciudad milenaria cuna de derechos y de las Utopías, la Presidenta desgranó cifras contundentes de inversión en bienestar, salud y transporte metropolitano —incluyendo hospitales, la ampliación de líneas del Metro y Cablebús, y los nuevos trenes hacia el AIFA, Pachuca y Querétaro— antes de cerrar con un mensaje de profunda congruencia republicana.
Entre vivas a la soberanía, a la justicia social y a México, el Zócalo ratificó que hay un lazo entre pueblo y gobierno vivo y que fortalece la unidad.
He trabajado para el periodismo con compromiso y constancia desde que dejé las aulas universitarias, a las que vuelvo de vez en cuando, no tanto como quisiera. El medio impreso unomásuno me formó en el orden, rigor y escrúpulo de esta labor tan noble y enriquecedora.

