Francia reprime protestas estudiantiles; alerta para los mexicanos

Francia reprime las protestas estudiantiles: alerta para los mexicanos

Solidaridad con los estudiantes mexicanos en Francia

Desde Siempre4T Mundial expresamos nuestra solidaridad con los estudiantes mexicanos que se encuentran en Francia, ya sea en intercambio académico o residiendo de manera binacional

Sabemos que muchos de ustedes siguen con atención las movilizaciones que sacuden a los liceos y las instituciones publicas francesas en general y entendemos también que la tentación de sumarse físicamente a las protestas es fuerte, porque las causas que las motivan son legítimas, justas y que los estudiantes se manifiestan para un beneficio colectivo.

Sin embargo, la realidad jurídica de un estudiante extranjero en Francia es distinta a la de un ciudadano francés, un estudiante mexicano que participe en una manifestación y sea detenido puede enfrentar consecuencias que van desde la no renovación de su permiso de residencia hasta una obligación de dejar el territorio francés. La amenaza de expulsión por razones políticas existe y se ha aplicado en el marco de las movilizaciones pro-Palestina en campus franceses, este medio ya lo ha documentado.

Cómo solidarizarse sin poner en riesgo la visa

La solidaridad no exige estar en la primera línea de los enfrentamientos. Existen otras formas de acompañar la lucha de los estudiantes franceses sin exponerse a las consecuencias legales. Pueden ofrecer apoyo logístico: llevar comida o agua a los piquetes de huelga, ayudar a difundir las demandas del movimiento en redes sociales, participar en asambleas informativas fuera del horario de clase o contribuir a la redacción de comunicados y material informativo.

La solidaridad se demuestra también con el acompañamiento y con la difusión de las razones de la protesta. Proteger la visa y el futuro académico es una forma de mantener la lucha viva a largo plazo.

El 29 de septiembre de 2026, doscientos estudiantes del liceo Marguerite-de-Navarre, en Alençon (Normandía), bloquearon la entrada de su centro en el marco de la movilización nacional convocada por la Unión Sindical Liceal. La protesta exigía más profesores, menos alumnos por clase y el fin de la insalubridad en los edificios escolares. La situación derivó en enfrentamientos con las fuerzas de seguridad, cinco menores fueron detenidos.

Un video de cuarenta segundos, difundido en redes, muestra a un policía estrangulando y aplicando una llave de brazo a una preparatoriana frente a las rejas del liceo. La joven grita repetidamente: “¡Me están lastimando!”. El agente continúa la maniobra sin inmutarse ante las cámaras. La estudiante fue finalmente detenida frente a todos sus compañeros y frente a las cámaras.

Los estudiantes denuncian violencias sistemáticas: estrangulamientos, disparos de LBD y gas lacrimógeno. La diputada europea de La France Insoumise, Emma Fourreau, anunció que presentará una denuncia ante la fiscalía al amparo del artículo 40 del Código de Procedimiento Penal.

Algunos números

Manon Aubry, eurodiputada de La France Insoumise, difundió datos que documentan el estado del sistema educativo francés. El gobierno suprimió 4 mil puestos de profesor en la rentrée de 2026. Al menos un profesor faltaba en el 53 por ciento de los colegios y liceos públicos. Las clases de secundaria general y tecnológica tenían una media de 30.2 alumnos por aula, frente a 27.7 en 2010. Francia se sitúa como el país con las clases más cargadas de 25 países de la UE y la OCDE. Desde 2017, Macron ha eliminado aproximadamente 10 mil puestos de enseñantes en colegios y liceos.

La salud escolar también se hunde. Hay 7 mil 800 enfermeras escolares para 12 millones de alumnos, es decir, una por cada mil 543 estudiantes, cuando se necesitarían 23 mil. La mitad de los colegios y liceos de Seine-Saint-Denis no tienen enfermera escolar. Dos de cada tres enfermeras escolares sufren malestar profesional. Existe un solo psicólogo por cada mil alumnos de secundaria. El 15 por ciento de los lycéens presentaban en 2022 un riesgo importante de depresión.

Los edificios se caen a pedazos, dos tercios del personal de Educación Nacional considera que su centro no está en buen estado, el 20 por ciento del parque escolar es vetusto, hay moho en el 18 por ciento de los liceos. La mitad de los centros tienen infiltraciones y humedad. El 70 por ciento de los edificios escolares contienen amianto, el 90 por ciento de los colegios y liceos son “coladores” energéticos, el 40 por ciento de los baños de colegio no cierran correctamente o carecen de jabón y papel higiénico.

El gobierno prepara un recorte adicional de 250 millones de euros en el presupuesto de Educación Nacional. “No quieren que los matraquee la BAC, quieren estudiar en buenas condiciones para tener el bachillerato; su cólera es sana y justa”, escribió Aubry.

La movilización se extiende y la represión se multiplica

El movimiento liceal nació el 23 de septiembre en Île-de-France y se extendió a toda Francia metropolitana en cuestión de días. El 29 de septiembre, el ministro del Interior, Laurent Nuñez, anunció 440 interpelaciones, de las cuales dos tercios derivaron en detenciones, mayoritariamente de menores. La mayoría de las detenciones se produjeron por degradaciones y violencias contra agentes de seguridad. Cuarenta y ocho miembros de las fuerzas de seguridad resultaron heridos. El Ministerio de Educación contabilizó 338 establecimientos afectados, 45 de ellos bloqueados y 46 con intentos de bloqueo.

Jean-Luc Mélenchon, candidato de La France Insoumise a la presidencia, llamó a los cargos electos y militantes de su partido a “interponerse en todas partes donde puedan” entre los estudiantes y las fuerzas de seguridad. El primer ministro Sébastien Lecornu acusó a LFI de “instrumentalizar la cólera” de los lycéens y de “poner en peligro a los alumnos”.

La situación en Francia es un reflejo de una crisis educativa profunda. Los datos que denuncia Manon Aubry documentan un sistema que se desmorona mientras el gobierno responde a las protestas con gases lacrimógenos y detenciones masivas de menores. La información es una herramienta de liberación, y conocer los riesgos es el primer paso para proteger los estudios y el futuro de los estudiantes mexicanos en el extranjero.