El renacer de las vías: viaje histórico hacia el AIFA desde Buenavista, Ciudad de México

Este domingo 26 de abril, la presidenta Claudia Sheinbaum se dio cita con la historia. En medio de aplausos y expectativas, se cumplió un pendiente profundo que se tenía con la Cuarta Transformación y, por supuesto, con el pueblo de México: la inauguración oficial del nuevo ramal del Tren Suburbano, bautizado como “Felipe Ángeles”.

Esta magna obra no es solo un puente de concreto y acero; es un paso firme que nos ayuda a recuperar nuestra añorada tradición de los trenes de pasajeros, devolviéndole a la gente el derecho a moverse con dignidad y rapidez.

Nosotros, junto con un grupo de periodistas y medios de comunicación, fuimos citados a primera hora en la emblemática estación Buenavista. Abordamos estos nuevos convoyes relucientes, sintiendo la vibración del motor que prometía llevarnos al futuro.

El recorrido desde Buenavista hasta Lechería transcurrió por la ruta que prácticamente todos ya conocemos del Tren Suburbano tradicional. Sin embargo, al dejar atrás Lechería, el tren tomó una nueva vía, y con ella, se abrió ante nosotros un paisaje que mezcla el bullicio urbano con las raíces más profundas del Estado de México.

Mientras el tren avanzaba y dejábamos atrás el asfalto conocido, comenzamos a notar algo hermoso: conforme pasábamos por las nuevas estaciones, las personas desde las calles, en los puentes peatonales y desde las azoteas de sus casas, saludaban al tren llenos de emoción.

Agitaban las manos con sonrisas que no cabían en sus rostros. Para ellos no es solo un medio de transporte; es un cambio extraordinario en su forma de vivir, el fin del aislamiento para muchas comunidades que durante mucho tiempo estuvieron abandonadas, incomunicadas y asfixiadas por el tráfico.

A continuación, les presento las paradas de este nuevo viaje, cada una con su propia alma y su propia historia:

  • 🐸 Cueyamil: Nuestra primera parada en este nuevo tramo nos recibe con ecos del pasado. Su nombre proviene del náhuatl, compuesto por cueyatl (rana) y milli (milpa), lo que se traduce como “Milpa de ranas”. Ubicada en Tultitlán, esta estación nos recuerda que antes de la urbanización brutal del Estado de México, toda esta zona era lacustre. Aquí, en los antiguos bordes de los lagos del Valle de México, el agua y la agricultura dominaban el paisaje, y los anfibios eran los reyes del lugar.
  • 🌵 Los Agaves (oficialmente “La Loma”): Durante casi toda su etapa de planeación y construcción, esta estación fue conocida como “Los Agaves”, un justo homenaje a la planta del maguey, símbolo innegable de la región pulquera del centro del país. El dato curioso de nuestra jornada es que, justo para la inauguración oficial de ayer, las autoridades decidieron renombrarla como “La Loma”. Sin embargo, la memoria es terca, y mucha gente local, así como los primeros mapas, la seguirán llamando y ubicando por sus raíces agaveras.
  • 🎆 Teyahualco: Sin duda, el momento más espectacular del viaje. Del náhuatl tetl (piedra), yahualli (cerco) y co (lugar), significa “En el lugar cercado por piedras”. Esta estación da servicio al Ejido de Santiago Teyahualco, en Tultepec, la innegable “Capital Nacional de la Pirotecnia”. Aquí viven miles de familias dedicadas por generaciones al arte del fuego. Muy apegados a sus tradiciones, nos recibieron con una estridencia gloriosa: detonaron cohetes y encendieron castillos en pleno día. De pronto, una espesa y vibrante nube rosa comenzó a colorearse a través de nuestras ventanas, sumergiendo al tren en una atmósfera de ensueño. Apenas unos metros más adelante, las explosiones dibujaron en el cielo los colores de la bandera mexicana. Fue un momento de pura magia que emocionó hasta las lágrimas a todos los medios que íbamos a bordo.
  • 🏡 Prados Sur: A diferencia de las anteriores, esta estación tiene un nombre contemporáneo, tomado de los inmensos desarrollos urbanos circundantes. Prado Sur es el corazón del propósito de este tren: atender a la densísima población de los nuevos fraccionamientos mexiquenses, regalándoles una alternativa rápida, segura y limpia frente a las horas perdidas en el pesado y estresante tráfico del Circuito Exterior Mexiquense.
  • 🌋 Nextlalpan (o Cajiga): Cuyo nombre náhuatl significa maravillosamente “Sobre el suelo de ceniza”. Al igual que ocurrió con Los Agaves, a esta estación los mapas oficiales recientes han empezado a llamarla “Cajiga”. Parar aquí es reconocer a un municipio famoso por su pujante industria textil, siendo el hogar de innumerables talleres dedicados a la fabricación de pantalones de mezclilla que visten a gran parte del país.
  • 🕷️ Jaltocan (o Xaltocan): Significa “El lugar de las arañas de arena”. Es fascinante mirar por la ventana aquí y saber que viajamos sobre historia pura. En la época prehispánica, Xaltocan era un poderoso señorío construido sobre una isla en medio del extinto Lago de Xaltocan. Hoy el agua se ha ido, pero el tren, como una serpiente de acero, pasa literalmente planeando sobre lo que alguna vez fue el lecho de aquel lago legendario.
  • ✈️ AIFA (Terminal Clara Krause): El destino final. Las siglas de nuestro moderno Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles honran al leal general artillero de la Revolución. Sin embargo, el momento cumbre del evento de inauguración ocurrió aquí. La presidenta Claudia Sheinbaum tomó el micrófono para hacer una petición formal e histórica: propuso que la estación sea rebautizada como “Estación AIFA – Clara Krause”, en honor a la esposa del general. Con una voz firme, la presidenta justificó el cambio mencionando que Clara fue una mujer extraordinaria que sostuvo y apoyó al general durante la Revolución y el amargo exilio. Este renombramiento, señaló, es un acto de justicia y un homenaje necesario para visibilizar a las grandes mujeres que sostuvieron la historia de México desde las trincheras.

Guía rápida para futuros viajeros

Para ti, que estás leyendo esto y ya quieres vivir la experiencia, hacer el viaje es muy sencillo. Solo necesitas tu Tarjeta de Movilidad Integrada. El costo del trayecto completo desde Buenavista hasta el AIFA (o viceversa) es de 45 pesos.

Una sugerencia de oro: Llenen su tarjeta con al menos 90 pesos desde su estación de origen en la Ciudad de México para asegurar su viaje de ida y vuelta para que no batallen. Ayer, siendo el primer día de operaciones, las máquinas de recarga en las nuevas estaciones aún no funcionaban bien y presentaban varias fallas técnicas.

Y es que, si bien hay cosas de logística y tecnología que aún tienen que mejorar y pulirse en los próximos días, al final del recorrido nada de eso importa. No hay nada que se compare con ver los rostros de los pobladores contentos, asomados a las ventanas y las calles. Porque lo que definitivamente ya cambió, y para siempre, es la forma en la que la población de toda esta zona ha dejado atrás el aislamiento para quedar, por fin, conectada con el corazón de la ciudad.