De las dificultades, riesgos y retos que enfrenta el electorado migrante en la antesala de la revocación de mandato y la memoria de los procesos pasados.
A once meses de la jornada de revocación de mandato, la comunidad migrante mexicana en Estados Unidos enfrenta un escenario decisivo que exige articular esfuerzos en tres ejes fundamentales:
Promoción e identificación: incrementar la presencia de la ciudadanía en las urnas mediante la difusión y facilitación del trámite de la credencial de elector en todo el territorio.
Inclusión en el padrón: garantizar el registro efectivo en el listado nominal para el voto desde el exterior.
Accesibilidad: establecer protocolos claros y adaptados a distintas lenguas para seleccionar las modalidades de participación, y asegurar un ejercicio político constante y contante.
Cada mexicana y mexicano en edad de votar requiere la certeza de que su sufragio cuenta. La elección en cualquiera de las modalidades disponibles representa la garantía de sus derechos político electorales, consagrados en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.
El antecedente del 13 de enero de 2024 fijó la pauta para un debate activo entre organizaciones, instituciones y connacionales decididos a ejercer un derecho histórico. Esta participación ha avanzado de la mano de movilizaciones de activistas y líderes en favor de la democracia, lo que ha consolidado un movimiento desde el exterior con miras a los procesos electorales futuros.
Frente a este horizonte surge una pregunta indispensable: ¿cómo nos estamos preparando para las próximas jornadas electorales? Corresponde reflexionar sobre las acciones necesarias desde el extranjero para fortalecer vínculos estratégicos, superar las barreras transfronterizas y acudir a las urnas con efectividad.
Las experiencias recientes evidencian las brechas persistentes. En jornadas previas, más de cien mil mexicanos se organizaron para movilizarse desde diversos puntos, y enfrentaron trayectos prolongados para ejercer el derecho a votar y ser votados. Sin embargo, la logística institucional presentó severas limitaciones: de los 53 consulados en Estados Unidos, únicamente 23 fueron habilitados para la votación presencial.
En los mencionados centros de votación se hicieron evidentes áreas de oportunidad críticas: saturación y capacidad. Además de que la infraestructura y el personal capacitado resultaron insuficientes ante la demanda real, sobrepasando las estimaciones de las pruebas piloto.
Lecciones de los procesos pasados y problemas logísticos pendientes
Condiciones de espera: largas filas de hasta siete horas perjudicaron a personas de la tercera edad, mujeres embarazadas, madres con lactantes y personas con discapacidad en recintos con acceso restringido a servicios básicos como baños públicos o zonas de descanso.
Impacto comunitario: en sedes consolidadas a pie de calle, como San Francisco o Nueva York, la concentración masiva generó perjuicios al tránsito local y a la dinámica vecinal.
Para consultar los procedimientos oficiales de credencialización y las modalidades de participación habilitadas desde fuera del país, es posible acudir al portal especializado del voto de los mexicanos residentes en el extranjero o revisar los avisos gubernamentales a través del Instituto Nacional Electoral.
Superar estos obstáculos es el objetivo inmediato para evitar la repetición de fallas logísticas en los siguientes ejercicios democráticos y garantizar que la voz de la comunidad en el exterior sea escuchada plenamente.

Residente en California, egresada de la Benemérita Escuela Nacional de Maestros (BENM), Generación 100. Maestra PROBEM -USA, México España. Maestra 2004 por el College DuPage. Educación para Adultos, Illinois. Educación Migrante en USA.

