Es penosa, cuando no deplorable, la actitud entreguista y colaboracionista de la derecha mexicana al reafirmar y apoyar el discurso amenazante del presidente norteamericano, Donald Trump, cuyo propósito fundamental es debilitar el proyecto de la Cuarta Transformación que encabeza la presidenta Claudia Sheinbaum.
Esa postura es más grave cuando lo hacen ciertos personajes que tienen mucha cola que les pisen. Hablamos de Jorge Romero, dirigente nacional del Partido Acción Nacional (PAN) y su correligionario Ricardo Anaya, coordinador de los blanquiazules en el Senado, quienes se quieren convertir en próceres de la patria y reproducen el discurso de Washington para generar un clima antimorenista con el propósito de buscar el apoyo de las fuerzas más retrógradas de Estados Unidos.
Está muy claro que la derecha en México busca fortalecerse con el apoyo extranjero, porque tiene muy claro que no cuenta ni contará con el voto de las y los mexicanos, mucho menos ahora que mostraron el cobre y, como en los tiempos de Benito Juárez, quieren recibir con los brazos abiertos al intervencionismo extranjero.
La actitud entreguista de la derecha seguramente será tomada en cuenta por el electorado en el 2027, pues con su voto en contra castigará a quienes hoy quieren regresar al poder ungidos por el apoyo de las fuerzas extranjeras más ultraconservadoras que pretenden intervenir por la fuerza en la política interna de nuestro país.
Como siempre lo han hecho, los panistas quieren darse sus baños de pureza. Pero, tanto Jorge Romero como Ricardo Anaya, tienen mucho que explicar al pueblo de México, pues son ellos precisamente quienes se han aprovechado de sus cargos para operar recursos públicos con fines personales o, cuando menos, cuyo manejo ha sido poco claro.
Jorge Romero y el Cártel Inmobiliario
Basta señalar que Romero Herrera ha sido acusado de ser quien encabeza el denominado cártel inmobiliario de la Alcaldía Benito Juárez, un grupo gangsteril que hizo jugosos negocios con la construcción de edificios para vivienda que excedían los pisos reglamentarios; la manera de operar era construir más pisos de lo legalmente permitido, y hacer departamentos ilegales que fueron a parar a sus manos.
Pero no sólo eso, Jorge Romero no ha explicado qué hizo con los recursos millonarios que operó después del terreno de 2017, cuando en contubernio con el hoy prófugo de la ley, el perredista Mauricio Toledo, y el también perredista (finado) Leonel Luna, hicieron lo que quisieron con esos recursos que nadie sabe dónde quedaron,
Jorge Romero rayó en la mezquindad al utilizar, quién sabe con qué fines, recursos que debieron canalizados a los damnificados por ese terremoto que impactó no sólo a los habitantes de la Ciudad de México, sino a muchos mexicanos de varias entidades federativas.
Ahora, yo le pregunto a Jorge Romero: ¿qué hizo con esos recursos?, ¿dónde están los beneficios que supuestamente tenían que llegar a los afectados por el terremoto?
Ricardo Anaya, los videos de sobornos y el regreso con fuero
Quien tampoco tiene una pizca de vergüenza es el senador Ricardo Anaya quien cada vez que sube a tribuna se desgañita gritando sobre la aplicación de la ley y la legalidad, cuando tiene en su haber las petacas de dinero que recibió uno de sus subalternos, ése que acudió presuntamente en nombre del hoy senador a recoger enormes sumas de dinero a las instalaciones de Petróleos Mexicanos, entonces dirigido por Emilio Lozoya. El panista debería explicar para qué quería o qué hizo con tanto dinero.
Es de recordar que el actual coordinador de los senadores panistas, se quiso deslindar de cualquier responsabilidad sobre el manejo de esos recursos atiborrados en maletas. Pero allí están los videos que muestran a sus cercanos recibir cantidades insospechadas de dinero. Fue tanto el temor que le dio a Anaya la revelación de los citados videos, que se autoexilió «casualmente» en Estados Unidos, donde seguramente tiene nexos con la ultraderecha.
Pese a asegurar que, como Pepe el Toro, era inocente, lo cierto es que Ricardo Anaya sólo regresó a México cuando obtuvo el fuero de senador, cargo que obtuvo por la vía plurinominal, porque, obvio, este puesto que nunca lo hubiera obtenido a través del voto popular.
Por eso hay que decirlo de manera contundente, el pueblo de México tiene memoria y sabe quién es quién en la política, y quiénes asumen esa actitud entreguista y agachona con tal de quedar bien con la ultraderecha que hoy gobierna en Estados Unidos.

Periodista considerado obrero de la tecla, identificado con la izquierda mexicana y apoyador de la 4T

