Ciudad de México. En conferencia magistral en el Palacio Legislativo de San Lázaro, un investigador del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) analizó a fondo el impacto político, las tendencias de votación y el peso geoestratégico de la comunidad hispana en los Estados Unidos, revelando los factores clave que definen el tablero electoral estadounidense y su repercusión binacional.
En el centro del análisis destaca la magnitud real del electorado latino, el cual no debe confundirse con la población total.
A pesar de contar con un potencial aproximado de entre 36 y 40 millones de votantes registrados, más de la mitad de los hispanos residentes en el vecino país carecen del derecho al voto, ya sea por encontrarse en una situación migratoria sin regularizar o por ser menores de edad. Nuevo México encabeza la lista con el mayor porcentaje de su electorado compuesto por latinos (cerca del 45 por ciento), seguido de estados clave como California y Texas.
En cuanto al comportamiento del voto, la conferencia desmintió la existencia de un bloque monolítico. Históricamente, las minorías étnicas han inclinado su preferencia hacia el Partido Demócrata; sin embargo, el fenómeno político encabezado por Donald Trump ha logrado penetrar de manera sorpresiva en sectores tradicionalmente demócratas.
Zonas fronterizas del sur de Texas, condados en Florida y sectores de baja escolaridad o bajos ingresos han mostrado un giro hacia las filas republicanas. Asimismo, se detectó una notable brecha de género: mientras que las mujeres latinas respaldan mayoritariamente a los demócratas, los hombres muestran una división mucho más cerrada.
Mirando hacia el futuro inmediato con las elecciones legislativas e intermedias en el horizonte, el especialista advirtió sobre la fragilidad de las mayorías en el Congreso estadounidense.
Debido a un sistema electoral basado en distritos de mayoría relativa y un Colegio Electoral que carece de mecanismos de representación proporcional —similares a los de México—, los márgenes de victoria en distritos altamente competitivos son mínimos.
Con diferencias de escasos miles de votos en estados clave, la participación o el descontento de la clase trabajadora y del electorado hispano puede inclinar la balanza legislativa y definir el control del poder político en Washington.
Paradójicamente, este electorado en constante expansión se sustenta sobre una base demográfica sin precedentes.
La población hispana en Estados Unidos ha multiplicado su tamaño casi diez veces durante el último medio siglo, superando en la actualidad los 50 millones de personas (cerca del 18 por ciento de la población total) y con proyecciones de rebasar los 100 millones a mediados del siglo XXI.
A diferencia de décadas anteriores, alrededor del 80 por ciento de los latinos actuales ya nacieron en territorio estadounidense o se han naturalizado, lo que transforma radicalmente su proceso de integración, identidad y arraigo en la vida pública del país norteamericano.

Iniciativa periodística impulsada a principios de 2024 por periodistas, comunicadores y lìderes sociales, en su mayor parte mexicanos residentes en Estados Unidos.

