Café con Adorno | Morena es tiempo de desparasitarse

A Morena y a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo le crecieron los enanos y ahora por medio del chantaje están vendiendo caro su amor, cada vez exigiendo más canonjías que tienen que ver más con los intereses particulares de sus dirigentes o de una cúpula privilegiada que ha hecho de la política pública un jugoso negocio.

Me refiero al Partido Verde Ecologista de México (PVEM), calificado por algunos analistas como el partido de las cuatro mentiras, así como el Partido del Trabajo (PT), cuyo dirigente nacional Alberto Anaya, ocupa el cargo desde qie se creó este instituto político, mismo que en varias ocasiones ha estado a punto de perder el registro. Partido que hay que decirlo surgió con el apoyo de Raúl Salinas de Gortari, por allá de los años noventa, con la finalidad de dividir el voto de la izquierda.

Tanto el Verde como el del Trabajo tienen la característica de venderse al mejor postor porque el PVEM lo mismo se alió con el PAN, en los tiempos de Vicente Fox, que al PRI en los tiempos de Enrique Peña Nieto, para después adherirse al movimiento promovido por el ex presidente Andrés Manuel López Obrador.

Y qué decir del PT que en diversas elecciones locales también se alió con el PRI o el PAN, o simplemente ha optado por ser un esquirol, como en la elección más reciente de Coahuila, donde decidió ir solo, logrando la división del voto de la izquierda.

Estos partidos políticos también llamados por algunos analistas como parásitos, hoy viven su mayor apogeo desde su creación, pues se han ungido como la bisagra para aprobar o no reformas constitucionales, yendo en contra, como lo hicieron con la reciente iniciativa de Reforma Electoral promovida por la presidenta Claudia Sheinbaum, porque iba en contra de sus intereses, ya que ponía en peligro o cuando menos disminuía los jugosos recursos que reciben a través de las prerrogativas.

El PVEM y el PT tienen en conjunto 99 diputados y 20 senadores, que son imprescindibles para alcanzar las dos terceras partes de ambas cámaras que se necesitan para aprobar las reformas constitucionales. Sin embargo, se trata de escaños y curules que nunca hubieran alcanzado por sí mismos si no estuvieran en alianza con Morena.

Pese a que en un principio los dirigentes de ambos partidos expresaron que irían con el Plan B de la presidenta Claudia Sheinbaum, ya se escuchan voces dentro de esos institutos políticos que han manifestado su desacuerdo con dicha propuesta y, por consiguiente, han puesto en duda si votarán a favor o en contra de la nueva iniciativa promovida desde Palacio Nacional.

El Plan B plantea modificaciones a los artículos 35, 115, 116 y 134 de la Carta Magna, iniciativa que ya fue turnada de inmediato a comisiones en el Senado, ya que la intención de Morena y aliados es aprobarla antes de que termine este mes. Dicho plan B, sustituye a la reforma electoral que no pasó en la Cámara de Diputados por la falta de apoyo de PT y PVEM.

La reforma plantea la disminución del presupuesto anual de las legislaturas estatales, nueva integración de los ayuntamientos y la reducción gradual de 15 por ciento de los recursos del Senado, a partir de 2027. También plantea el ajuste de los salarios de funcionarios y magistrados electorales, que no podrá ser superior a lo percibido por la Presidenta.

Por lo que se refiere a la revocación de mandato de quien esté al frente de la Presidencia, además de que podrá llevarse a cabo el tercer año de gobierno y no sólo en el cuarto como se ordena ahora en el artículo 35 Constitucional, la reforma da otras facultades a la mandataria.

La principal es que podrá publicitar ese mecanismo. El nuevo texto señala que “la persona sujeta a revocación podrá difundir el proceso y promover el voto a su favor”.

El cambio, a juicio de senadores de Morena, no es menor, toda vez que en la actualidad sólo el INE puede promover esa consulta. Sin embargo, se prohíbe el uso de uso de tiempos oficiales, así como la contratación de propaganda.

Como lo decía antes, pese a que los dirigentes de los partidos que conforman la alianza de la 4 T apoyaron en el discurso el Plan B, ya salió otra vez, el coordinador de los diputados del PT, Reginaldo Sandoval Flores, a declarar que existen una serie de “cuestionamientos” y “riesgos” en torno al Plan B de la Presidenta Claudia Sheinbaum y particularmente con la consulta de revocación de mandato del 2027.

El legislador consideró que si la mandataria aparece en la boleta electoral sólo beneficiaría a Morena, pues la gente identificaría que es la fuerza política de la Presidenta y no sería adecuado para una elección intermedia como la que se tiene prevista el próximo año.

En el Verde, de manera aislada, senadores también han expresado sus dudas sobre el Plan B, lo que se antoja más como una forma de ejercer chantaje y estirar al máximo la liga para saber que tanto está dispuesto a ceder Morena para cumplir sus requerimientos y obtener cada vez más posiciones políticas, no sólo en el ámbito legislativo, sino que los estados, porque hay que recordar que en el 2027 estarán en disputa 17 gubernaturas, sin descontar los 500 diputados federales y otros tantos miles en legislaturas locales y ayuntamientos.

¿Qué tanto estará dispuesto Morena a seguir dándole más espacios a estos dos partidos parásitos? Eso lo tendremos que ver en el futuro inmediato, y la presidenta Claudia Sheinbaum ¿hasta dónde permitirá que la sigan chantajeando estos vividores de la política?

En principio yo creo que la presidenta Sheinbaum ya dio los primeros pasos para sacudirse al PVEM y PT, pues no fue un error poner como cabeza de su Reforma Electoral a Pablo Gómez, viejo político de izquierda duro de roer, que difícilmente cedería ante cualquier amago de chantaje de ambos partidos y mantendría su posición hasta el final, a tal grado de que la Reforma Electoral no fue aprobada en la Cámara Baja porque no alcanzó las dos terceras partes que se requieren para una reforma constitucional, pero eso ya lo sabía la presidenta.

Desde mi punto de vista, fue una forma de balconear al PVEM y PT y que la gente se diera cuenta del actuar mezquino de esos partidos, que por ningún motivo están dispuestos a sacrificar sus privilegios ni mucho menos a renunciar a éstos, aunque fuera por un bien superior que es el interés de la mayoría de los mexicanos.

Yo creo que el mecanismo para deshacerse de estos partidos parásito ya está en marcha y muy probablemente en el 2027 Morena vaya sola, si no a nivel federal, muy probablemente lo haga en algunas entidades del país, ya lo dirá el tiempo.