Presentan al embajador Lazzeri la iniciativa de teatro migrante “Mex-I-Can”
El fenómeno migratorio suele reducirse a cifras macroeconómicas, coyunturas electorales o, en el mejor de los casos, a una visión folclórica que encapsula nuestra identidad en estereotipos de consumo.
Sin embargo, la verdadera dimensión de la experiencia migrante habita en el territorio de lo humano: en los rostros, los nombres y las historias que entrelazan a dos naciones.
Es precisamente en esta trinchera simbólica donde el proyecto de teatro comunitario Mex-I-Can: Historias de Resiliencia y Triunfo Migrante ha logrado levantar un puente indispensable entre la catarsis escénica y la dignidad social.
El pasado 5 de agosto de 2026, durante la primera visita oficial del embajador de México en Estados Unidos, Roberto Lazzeri Montaño, al Consulado General de México en Houston, fuimos testigos de un acto de justa ponderación.
Se trató del reconocimiento expresado por autoridades de diplomacia y relaciones exteriores a Mex-I-Can, que no sólo valida un esfuerzo artístico institucional, sino que honra el proceso comunitario y la disciplina de directores, actores y dramaturgos que convierten el escenario en un espejo donde la resistencia muestra su rostro más definido. No obstante, la potencia de esta obra perdería su alcance si quedara confinada a las paredes de un foro.
En una era donde las fronteras físicas imponen límites, la cultura encuentra su canal de expansión en la virtualidad. Es en este punto donde la labor de comunicación estratégica cobra un sentido crítico.
A través del espacio digital que portal Enlace Mexamérica brinda para visibilizar estas iniciativas, el trabajo de taller de teatro y comunicación trasciende lo local para convertirse en una propuesta de alcance global.
Mex-I-can convierte el teatro comunitario en una herramienta de resistencia y memoria
Registrar y articular Mex-I-Can en el ámbito virtual no es una simple tarea promocional; es un acto de preservación de la memoria colectiva. Es una postura que busca mantener viva la huella digital del proyecto.
Esto significa que a través de la adaptación constante de contenidos, testimonios y registros audiovisuales, nos permitimos que la voz de la comunidad migrante quede asentada como un documento histórico incalculable, tal vez en la consideración de que si no se registra en la red corre el riesgo de ser borrado por la inmediatez del tiempo.
Así, al asentar el resultado de nuestro empeño en el mundo de la sistematización digital las posibilidades de que el testimonio de nuestras luchas y triunfos permanezca accesible y vigente son mayores.
Por ello resulta de suma pertinencia lo urgente de que esta iniciativa cultural se replique y difunda por todo el territorio de Estados Unidos, lugar donde nace esta iniciativa, pues la experiencia acumulada exige ser compartida a través de herramientas prácticas —como la propuesta de un taller comunitario del tipo Del escenario al espacio digital— que capacite a otras organizaciones a dar cuenta de sus propios procesos.
Los migrantes no sólo construimos realidades económicas en el país que nos recibe; también somos creadores de cultura, articuladores de discurso y dueños de nuestra propia forma de manifestarnos.
De esta manera resulta relevante que las altas autoridades diplomáticas reconozcan el valor de la creación artística, y que plataformas como Enlace Mexamérica abran la vía para su proyección digital,lo que reafirma una certeza fundamental: el arte migrante, cuando se documenta y se difunde con rigor, no tiene fronteras.
Arquitecto egresado de la Universidad Veracruzana y residente de Houston, posee una trayectoria multifacética que fusiona el diseño técnico con el compromiso social y artístico.
Con experiencia en la industria de la edificación y energía como técnico BIM, ha complementado su perfil profesional con una sólida labor en el desarrollo comunitario, el marketing digital y la producción audiovisual.
Su formación incluye un pasado destacado en el teatro universitario y una participación activa en organizaciones culturales, donde utiliza disciplinas como la fotografía y la videografía para documentar y fortalecer las narrativas de la comunidad migrante.
Actualmente, integra el equipo de la obra Mex-I-Can y colabora en producción de video, reafirmando su sensibilidad creativa y su dedicación al emprendimiento social.

