El discurso de Claudia Sheinbaum Pardo, pronunciado el 20 de noviembre de 2025 con motivo del 115º aniversario de la Revolución Mexicana, estuvo profundamente anclado en la memoria histórica del país. La Presidenta evocó el inicio de la gesta revolucionaria de 1910, y a figuras como Francisco I. Madero y los hermanos Flores Magón.
Fue enfática en subrayar que el pueblo mexicano ha rechazado siempre la injusticia y ha defendido la democracia, la dignidad y los derechos colectivos; para Sheinbaum, recordar la Revolución no es un acto protocolario, sino una reafirmación de los valores que hoy deben sostener al país.
Una parte central de su intervención fue la crítica a discursos autoritarios, a la “mano dura” y a la exaltación de modelos conservadores que, afirmó, desconocen al pueblo de México.
Señaló que quienes promueven la violencia, el odio o la imposición como herramienta política “se equivocan”, lo mismo que quienes coquetean con la idea de una intervención extranjera o del retorno a un régimen de privilegios; según Sheinbaum, estas posturas no tienen cabida en el México actual porque van en sentido contrario a la justicia y la historia democrática.
Defiende la Cuarta Transformación
La Presidenta defendió también firmemente la continuidad de la llamada Cuarta Transformación. Aseguró que se trata de un proyecto sólido, basado en honestidad, resultados, y “amor al pueblo”, y que representa un cambio profundo en la manera de entender el poder: ya no como mecanismo para someter, sino para servir.
De frente a la Plaza de la Constitución —llamada popularmente Zócalo—, subrayó que su gobierno busca beneficiar especialmente a quienes por décadas fueron relegados: comunidades populares, mujeres, jóvenes e indígenas. Desde su perspectiva, esta orientación social es parte esencial del mandato histórico que asumió.
Sheinbaum afirmó que la paz sólo puede construirse desde la justicia y no desde la fuerza, e insistió en que en México “nadie y nada está por encima de la ley”. Rechazó los discursos que pretenden reinstalar privilegios para unos cuantos, asegurando que el país no volverá atrás y que la ciudadanía hoy tiene un rol activo en la defensa de sus libertades y sus conquistas.
Asimismo, enfatizó que estas libertades ya no se otorgan desde arriba, sino que se ejercen desde cada barrio y cada comunidad, y destacó que su gobierno no persigue a quienes piensan distinto, lo cual consideró un logro democrático del pueblo.
Reconocimiento a las Fuerzas Armadas
En su mensaje también reconoció el papel histórico y actual de las Fuerzas Armadas, vinculándolas directamente con la herencia de la Revolución Mexicana. Felicitó a los oficiales ascendidos en el acto conmemorativo y los instó a seguir actuando con lealtad al pueblo y amor a la patria.
Para Sheinbaum, la unidad entre instituciones y ciudadanía es fundamental para sostener un país justo, democrático y soberano.
El discurso concluyó con un llamado explícito a la unidad nacional. Sheinbaum sostuvo que cuando el pueblo y el gobierno comparten principios como la democracia, la justicia y la memoria histórica, “nada los detiene”.
Cerró con las tradicionales arengas revolucionarias —a Madero, Zapata, Villa y Carranza— y con un firme “¡Viva México libre, independiente y soberano!”, y reafirmó la continuidad del proyecto de transformación y el compromiso con los valores que, afirmó, han marcado la historia del país.
Editor, vive en la Ciudad de México, nacido en Coahuila. Estudió Lengua y Literaturas Hispánicas en la Universidad Nacional Autónoma de México. Ha trabajado como reportero de fuente en medios informativos como Norte de Juárez y Diario de Juárez; laboró en el Suplemento Cultural Palabra, de Ensenada, Baja California.

