Hola mi gente bonita, hola mi gente bella. Hoy, me tomo este rato para hablar de un tema crucial que ha conmocionado a nuestro país: la agresión en el Senado de la República.
Para aquellos que no están al tanto de lo que sucede en la Cámara de Senadores, el reciente cierre del año legislativo fue escenario de un incidente vergonzoso. Como ya es de conocimiento público en redes sociales, Alejandro Moreno y su grupo de priistas llevaron a cabo un ataque físico contra Gerardo Fernández Noroña, quien es el presidente del Senado, y un trabajador llamado Emiliano.
La agresión fue premeditada, articulada y gestada con dolo, planeada por los involucrados. Los videos muestran cómo personajes del PRI, incluso diputados que acudieron al Senado, participaron en el ataque.
Emiliano, un trabajador del Senado, intentó calmar la situación poniéndose entre Alejandro Moreno y Noroña, pero fue lanzado al piso. No solo lo tiraron, sino que varios priistas se lanzaron sobre él para patearlo y golpearlo mientras estaba indefenso en el suelo.
Como resultado de esta cobarde agresión, Emiliano terminó con un collarín en el cuello y el brazo enyesado o lastimado. Reprobable esta conducta, es un acto de “viles hienas” que actuaron en manada. Noroña, un hombre de 65 años, fue golpeado y jaloneado de la ropa por la espalda por un grupo de individuos, incluyendo a Alejandro Moreno. Noroña, lejos de ser un cobarde, trató de evitar que el asunto escalara, ya que el Senado es un lugar para el debate y el diálogo, no para los golpes.
Traición a la Patria y el Pueblo Mexicano
La alteración de los priistas se dio en el contexto de la legislación de leyes que castigan a quienes traicionan a la patria y al pueblo, especialmente a aquellos que buscan autoridades extranjeras para pedirles intervenir en nuestro territorio.
Es inaceptable que se invite a potencias como Estados Unidos o España a “meter sus manotas” y tomar decisiones en México. Los priistas, cuya reputación está “manchada y corrompida”, serán perseguidos por esta fama donde quiera que vayan, siendo señalados como “corruptos” y “traidores a la patria”.
La defensa de Alejandro Moreno por parte de algunos miembros de Morena, es de “traidores”, específicamente de Ignacio Mier, quien fuera contendiente por la gubernatura de Puebla, por declarar ante los medios que lo ocurrido con Noroña “no era tan grave” y que no merecía un desafuero o juicio.
Esto es una “barbaridad”, que un hombre de Morena se ponga del lado del “vandálito Moreno” y de la conducta pandilleril de los agresores. No es de extrañar que priistas o panistas defiendan a Moreno, pero que morenistas o miembros de la 4T lo hagan, en verdad “enchila” y me “deja con la boca abierta”. Estas defensas significan ser reprobados ante el pueblo mexicano.
La exigencia es que se aplique todo el peso de la ley contra los agresores, que se les desafuére (quite el fuero) y se les juzgue por actuar con dolo en contra del presidente del Senado, ya que Noroña representa la máxima autoridad en ese recinto.
Es necesario que se investiguen y se revelen los nombres de todos los involucrados para que el pueblo no les dé su voto en futuras elecciones. También que se ponga en práctica el artículo de la Constitución que castiga a los traidores a la patria y a la nación, aplicándolo conforme al Código Penal por dos delitos de traición: al pueblo y a la patria.
Hago un llamado a Claudia Sheinbaum y a quienes ven la Mañanera para que el pueblo mexicano, incluyendo a los migrantes, manifiesten que no están de acuerdo con que los morenistas defiendan a los corruptos y agresores como Alejandro Moreno.
Hay que “balconear” y divulgar en redes sociales a todo aquel que defienda estas agresiones, para que nunca más ocupen un cargo público. La 4T está para erradicar la “podredumbre” y no permitir abusos, sin importar el cargo público de los delincuentes.
Detesto y vomito a los traidores.
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