Los Ángeles, California. El Comité de la Moratoria Chicana en Los Ángeles dejó en claro que es inalienable su derecho a rechazar y resistir la nueva guerra de los Estados Unidos contra la comunidad, e hizo un llamado a la unidad contra la política federal del “terrorismo doméstico”, implementada por el actual gobierno.
En voz de su director, Miguel López, refrendó el propósito del organismo de luchar contra las guerras de los Estados Unidos, pues son financiadas con impuestos e injusticias perpetradas contra las comunidades. Hay que decir que esta organización se formalizó en 2020 durante el quincuagésimo aniversario del 29 de agosto de 1970, dia de la Moratoria Chicana.
Miguel López exigió que se detenga el financiamiento de guerras y genocidios con dinero de los impuestos y recordó que estos ataques no son nuevos para el pueblo, mencionó la guerra del siglo XIX contra México y un tratado incumplido, así como políticas federales como las repatriaciones, el programa bracero y la Operación Espalda Mojada.

Sostuvo que la comunidad es nuevamente el “chivo expiatorio” de la demonización y el ataque racista y terrorista por parte de las fuerzas federales. La actual política de deportaciones masivas, criminalización y limpieza étnica del gobierno estadounidense se ampara en reforzar el temor a una supuesta “fuerza de invasión” que busca alterar el orden de privilegios en la América colonial.
No al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE)
Expuso que el comité proclama un “alto al terrorismo de ICE” y “alto a las deportaciones”, dado que los trabajadores producen riqueza, mientras la clase capitalista de multimillonarios controla la economía, utilizando los impuestos para financiar deportaciones masivas y guerras con fines de lucro a nivel mundial.
Al igual que en sus protestas contra la guerra de Vietnam en los años sesenta y setenta, reiteró que continúan oponiéndose a la financiación de las guerras por parte de Estados Unidos, particularmente esta semana, en el 55 aniversario de la moratoria chicana del 29 de agosto de 1970.
Se pronunció por un alto al financiamiento estadounidense de la guerra en Ucrania y al genocidio en Palestina. El Comité de Moratoria Chicana también rechaza firmemente la violación de las protecciones constitucionales para reparar agravios, la libertad de expresión y asociación, y su derecho a vivir en paz.
Demandas adicionales incluyen financiación completa para la educación, no separación de familias, atención médica para todos, no cierre de hospitales y clínicas, y una democracia real con justicia para todos.
Contexto
La Moratoria Chicana fue un movimiento de activistas chicanos que se opuso a la Guerra de Vietnam. Su objetivo principal era protestar por el número desproporcionadamente alto de bajas de jóvenes mexicano-estadounidenses en la guerra.
A pesar de que los latinos representaban aproximadamente el 10 por ciento de la población estadounidense, en ese momento se estimaba que constituían casi el 20 por ciento de las muertes en combate en Vietnam. Este desequilibrio se debía en gran parte a la menor tasa de inscripciones universitarias en la comunidad, lo que dificultaba que los jóvenes obtuvieran aplazamientos del reclutamiento militar.
El evento más significativo de la Moratoria Chicana fue la marcha que tuvo lugar el 29 de agosto de 1970, en East Los Angeles. Se estima que alrededor de 30 mil manifestantes, provenientes de todo el país, marcharon pacíficamente por Whittier Boulevard hasta el Laguna Park (ahora conocido como Ruben F. Salazar Park).
La manifestación, que comenzó como un acto pacífico, se tornó violenta cuando la policía intervino, desatando el caos. Los enfrentamientos resultaron en múltiples heridos y tres muertes, incluyendo la del reconocido periodista Rubén Salazar, quien fue asesinado por un cartucho de gas lacrimógeno disparado por un oficial del sheriff.
Por lo tanto, el aniversario de la Moratoria Chicana se conmemora cada año el 29 de agosto en Los Ángeles, con marchas y eventos que honran a los participantes de ese día y continúan la lucha por la justicia social y el fin de la brutalidad policial en la comunidad.