Davos, Suiza. En una declaración que marca un giro radical en la política exterior norteamericana, el Primer Ministro de Canadá, Mark Carney, anunció el fin de la “ficción agradable” del orden internacional basado en reglas y presentó una nueva estrategia de “realismo basado en valores”.
Ante el Foro Económico Mundial, Carney confirmó que Canadá dejará de simular que las viejas instituciones globales funcionan para adoptar una postura pragmática que incluye duplicar el gasto en defensa, una inversión interna de un billón de dólares y la firma de una controvertida asociación estratégica con China, reconociendo que el mundo no atraviesa una transición, sino una ruptura total del orden geopolítico.
El fin de “vivir en la mentira”
Utilizando una metáfora del disidente checo Václav Havel, Carney argumentó que las potencias medias han vivido “dentro de una mentira”, fingiendo cumplimiento con un sistema internacional que los hegemonías ignoran a conveniencia.
“Es hora de que los países quiten el letrero de la ventana”, declaró Carney, señalando que la integración económica, antes fuente de prosperidad, se ha convertido en un arma de coerción mediante aranceles y vulnerabilidad en las cadenas de suministro.
El mandatario canadiense subrayó que la soberanía moderna ya no se garantiza mediante reglas, sino a través de la “capacidad de resistir la presión”.
Para lograrlo, su administración ha implementado recortes de impuestos agresivos, eliminado barreras comerciales internas y acelerado inversiones por un billón de dólares en inteligencia artificial, minerales críticos y energía.
Geometría variable: China y la OTAN
Bajo la doctrina de “geometría variable”, Canadá busca coaliciones distintas para problemas distintos. Carney defendió la reciente firma de una asociación estratégica con China como una medida ofensiva y no defensiva.
A pesar de las tendencias occidentales de desacoplamiento, Canadá busca aprovechar oportunidades económicas con la segunda economía mundial bajo “guardarraíles” claros, rechazando la idea de que se deba elegir entre potencias para todo tipo de interacción.
Sin embargo, en materia de seguridad, la postura canadiense se mantiene férrea junto a Occidente. Carney prometió duplicar el gasto militar para finales de la década y reafirmó el compromiso inquebrantable con el Artículo 5 de la OTAN.
Específicamente sobre el Ártico, Canadá está invirtiendo en radares transhorizonte y submarinos, y ha desplegado “botas en el hielo” para contrarrestar las amenazas de Rusia. Asimismo, Carney expresó un apoyo total a Groenlandia frente a las amenazas de aranceles, defendiendo su derecho a determinar su propio futuro.
Participación en el “Consejo de la Paz” y resistencia económica
Durante la sesión de preguntas, Carney confirmó que Canadá aceptó la invitación para unirse al “Consejo de la Paz” (Board of Peace), una iniciativa impulsada por el presidente Trump.
No obstante, aclaró que Canadá busca enfocar este organismo inmediatamente en la crisis humanitaria de Gaza bajo la resolución 2803 del Consejo de Seguridad de la ONU, y no solo como un cheque en blanco.
Finalmente, al ser cuestionado sobre la vulnerabilidad económica de Canadá ante la presión estadounidense, el Primer Ministro destacó la resiliencia de su país.
Aseguró que, a pesar de los aranceles, Canadá ha creado más empleos en números absolutos que Estados Unidos desde que se impusieron las medidas proteccionistas y crece a la segunda tasa más rápida del G7, demostrando que la construcción de una economía interna fuerte es la única defensa real ante la coerción extranjera.

Iniciativa periodística impulsada a principios de 2024 por periodistas, comunicadores y lìderes sociales, en su mayor parte mexicanos residentes en Estados Unidos.

