Hay historias que nacen en los archivos y otras que nacen en la memoria de una comunidad. La de Armando Pérez y Martínez pertenece a una y otra. Es la historia de un hombre que llegó con una voz, un sueño y una disciplina férrea a una ciudad donde casi nadie imaginaba que la radio en español pudiera tener futuro. Y sin embargo, esa voz terminó convirtiéndose en uno de los pilares de los medios hispanos en Chicago.
Armando Pérez y Martínez nació el 5 de junio de 1937 en Monterrey, Nuevo León, México. En aquellos años, Monterrey era una ciudad industrial en expansión, pero también un semillero cultural donde la radio comenzaba a ocupar un lugar importante en la vida cotidiana.
Desde joven, Armando mostró una facilidad natural para hablar frente al público. En la década de 1950 participó como maestro de ceremonias en actividades universitarias en México, una experiencia que lo acercó al escenario, al micrófono y al contacto directo con la audiencia. Aquellos primeros pasos parecían modestos, pero serían el preludio de una carrera que cruzaría fronteras.
Llegada a Chicago: cuando la radio en español aún no existía
En 1960, Armando llegó a Chicago, una ciudad que comenzaba a transformarse con la llegada de miles de inmigrantes latinoamericanos. Sin embargo, en el terreno de los medios de comunicación, la presencia hispana era casi inexistente. La radio en español no era aún una industria. Era, más bien, una apuesta incierta.
En ese contexto comenzó su carrera en WTAQ 1300 AM, donde trabajó como vendedor y disc jockey. Aquellos años no se parecían en nada a la radio moderna. No había grandes estudios dedicados al público latino ni contratos millonarios. Los espacios en español no se otorgaban: se rentaban.
El costo podía ir de 50 a 100 dólares por hora, una suma considerable para quienes apenas comenzaban. Y muchas veces el único horario disponible era después de la medianoche, cuando las grandes audiencias dormían y las emisoras angloparlantes cedían los espacios que quedaban. La radio hispana, por lo tanto, nació de madrugada.
Nació del sacrificio de quienes estaban dispuestos a trabajar mientras la ciudad dormía. Nació del esfuerzo de comunicadores que sabían que alguien, en algún departamento de inmigrantes, estaría escuchando una voz familiar en su idioma.
Una generación de pioneros
Fue en aquellos años difíciles cuando se cruzaron tres nombres que quedarían unidos en la historia temprana de la radio hispana de Chicago:
Enrique “Henry” Bellagamba, uno de los pioneros de la radiodifusión latina, Daniel Hernández Caballero, figura clave dentro de esa primera red de comunicadores; Armando Pérez y Martínez encontró en esa amistad la puerta a una carrera que cambiaría el panorama mediático de la ciudad.
Gracias a la relación entre Daniel Hernández y Henry Bellagamba, Armando pudo integrarse a ese pequeño pero decidido grupo de comunicadores que comenzaban a construir lo que hoy es un ecosistema mediático robusto; en aquellos días, más que colegas, eran compañeros de una misión.
Consolidación en la radio
Durante los años sesenta, Armando continuó su trayectoria en varias estaciones que comenzarían a formar el núcleo de la radio hispana en Chicago.
Trabajó como DJ en WCRW 1240 AM y posteriormente se desempeñó como asistente de producción en WOPA 1490 AM. En cada una de estas estaciones fue perfeccionando su estilo: una combinación de profesionalismo, cercanía con el público y una disciplina rigurosa frente al micrófono. Poco a poco, su voz comenzó a ser reconocida por la comunidad latina.
Y es que no era sólo un locutor. Era un comunicador que entendía la responsabilidad de representar a una comunidad que buscaba escucharse a sí misma en los medios.
La televisión comunitaria
En 1969, su carrera dio un paso decisivo cuando se convirtió en conductor del programa comunitario “Ayuda”, también conocido como “Línea de Acción”, transmitido por WCIW-TV Canal 26.
El programa trataba sobre problemas sociales, comunitarios y cotidianos de la población hispana de Chicago. Desde asesoría comunitaria hasta orientación sobre servicios públicos, el espacio se convirtió en un puente entre la comunidad latina y las instituciones de la ciudad.
La aceptación fue tal que el programa permaneció al aire durante 22 años, algo extraordinario para un espacio comunitario en aquella época. Durante ese tiempo, Armando no sólo informaba, también escuchaba, mediaba e impulsaba el encuentro.
La expansión en radio y el periodismo deportivo
Entre las décadas de 1970 y 1980, Armando amplió su presencia en la radio, incluyendo la frecuencia FM, y comenzó a consolidarse como comentarista deportivo.
El deporte es un idioma universal para la comunidad inmigrante, y Armando lo entendía bien. Su voz se convirtió en una referencia para miles de aficionados latinos que seguían los sucesos deportivos en Chicago; con el tiempo, llegó a convertirse en voz oficial en español de algunos de los equipos más importantes de la ciudad: Los Chicago White Sox, Los Chicago Cubs y Los Chicago Bears.
Sus narraciones acercaron a la comunidad hispana a los acontecimientos del deporte en la ciudad, integrando culturalmente a una audiencia que muchas veces se sentía excluida de los medios tradicionales.
La etapa en Telemundo
Entre las décadas de 1980 y 1990, Armando se integró a Telemundo Canal 44 en Chicago, donde su experiencia como productor, conductor y comentarista deportivo alcanzó una nueva dimensión.
En televisión desarrolló proyectos que le valieron múltiples premios y reconocimientos profesionales, y se consolidó en uno de los referentes del periodismo deportivo latino en Chicago; su trabajo combinaba análisis, pasión deportiva y una profunda relación con el público.
Reconocimientos y legado
A lo largo de su carrera, Armando Pérez y Martínez recibió más de cien premios y distinciones, incluyendo múltiples Emmy diurnos y reconocimientos de organizaciones profesionales del medio.
Entre los homenajes más importantes se encuentra el Broadcasters Pioneer Award otorgado por la Illinois Broadcasters Association, un reconocimiento reservado para figuras que han marcado la historia en la radiodifusión.
En el periodo 2000-2015, su figura fue ampliamente reconocida como pionero de la transmisión en español en Illinois.
Pero más allá de los premios, su legado se mide de otra manera, se mide en generaciones de comunicadores latinos que siguieron su camino.
Un puente cultural
Armando no fue únicamente una voz en la radio ni una presencia en la televisión, fue un puente cultural, pues desde sus comienzos humildes, con un micrófono como herramienta y un profundo sentido de servicio, transformó la comunicación en algo más que entretenimiento. La convirtió en servicio comunitario.
Durante más de siete décadas dedicadas al arte de informar y comunicar, acompañó a familias enteras que crecieron escuchando su voz; para muchos inmigrantes, su programa era un recordatorio de que no estaban solos en una ciudad inmensa.
La despedida
El 5 de diciembre de 2025, Armando Pérez y Martínez falleció. Tenía 88 años.
Su muerte marcó el final de una vida extraordinaria, pero también provocó un reconocimiento colectivo, y la comunidad hispana de Chicago lo honró como uno de los fundadores mediáticos de su historia.
Porque antes de que existieran grandes cadenas en español, antes de que las estaciones latinas dominaran el dial[1], hubo voces que trabajaron en silencio, de madrugada, pagando espacios al aire y apostando por un futuro que aún no existía; Armando fue una de esas voces.
Mantener viva la historia
Hoy, estas humildes líneas por mí escritas, tienen el propósito de rendir tributo y defender el legado latino en los medios de comunicación de la ciudad de Chicago, y es un modesto trabajo para que historias como la de Armando no se pierdan.
Porque creo en que los pioneros no deben perdese en la inmensidad de la estepa, quedarse únicamente en el recuerdo de quienes los conocieron, y sí deben ser recordados ampliamente para formar parte de la memoria colectiva de la ciudad.
La historia de Armando Pérez y Martínez es también la historia de una generación que transmitía cuando Chicago dormía, que encendía micrófonos en horarios imposibles y que, sin saberlo, estaba construyendo los cimientos de los medios hispanos en Estados Unidos.
Ésta es una historia donde tres nombres quedaron unidos para siempre: Enrique “Henry” Bellagamba, Daniel Hernández Caballero y Armando Pérez y Martínez. Gracias a ellos, el micrófono se abrió para toda una comunidad.
Y aunque el tiempo pase, hay voces que nunca se apagan.
[1] En el medio de la comunicación, específicamente en la radio, el dial se refiere a la superficie graduada, física o digital, que muestra las frecuencias (números) en las que emiten las distintas emisoras.

A mis 78 años, soy un visionario y negociante incansable que ha transitado desde puestos de dirección en empresas de cosméticos y la construcción, hasta la promoción de boxeo y el financiamiento global. Actualmente estudio filmación y células madre mientras ayudo a otros a través de la medicina alternativa, impulsado por el sueño de construir el centro de regeneración celular junto a científicos de élite. Con el firme propósito de dejar un legado que trascienda fronteras, actualmente estoy enfocado en producir una película sobre la realidad inmigrante y trabajo activamente para alcanzar mi meta personal de longevidad: llegar a los 130 años.

