Argentina: de Nación a factoría colonial

Hoy observo con profunda preocupación cómo la Argentina de Javier Milei no solo retrocede, sino que se transforma aceleradamente en una factoría colonial de los Estados Unidos. No somos ya una nación soberana; apenas aspiramos a ser un apéndice de los designios de la Casa Blanca y del gobierno de Donald Trump [00:09].

La reciente firma del acuerdo de comercio e inversión recíproco con Washington es, a mi juicio, es el golpe de gracia a nuestra independencia económica.

Bajo el eufemismo de “reciprocidad”, se esconde una relación asimétrica, similar a la de un patrón con su esclavo [01:00].

¿Qué estamos entregando? Todo: la reducción de aranceles, nuestros datos, las patentes de medicamentos, la propiedad intelectual y, lo más grave, el acceso preferencial a materias primas estratégicas como el litio y las tierras raras. Todo esto para alimentar las industrias tecnológicas y de armamento del “imperio decadente”, mientras nuestra industria nacional queda sentenciada a una muerte anunciada.

Lo que estamos viviendo es una entrega de soberanía redoblada. Mientras Milei y su equipo —conformado por figuras vinculadas al JP Morgan— digitan este remate de la economía, también avanzan en una batalla cultural diaria para controlar el relato. La creación por decreto de la “Oficina de Respuesta” no es más que una herramienta de censura estatal disfrazada de combate a las noticias falsas, diseñada para silenciar cualquier voz que desmienta la propaganda oficialista [02:12].

Incluso los símbolos nos hablan de este retroceso. El traslado del sable corvo de San Martín al Regimiento de Granaderos —repitiendo lo que ya hizo el dictador Onganía en 1967— es una muestra del desprecio por la construcción histórica popular y soberana.

Me duele ver la falta de una resistencia contundente. Por un lado, una CGT que descarta el paro general [03:25]; por otro, sectores del peronismo y el progresismo que parecen haber olvidado el antiimperialismo básico y no se atreven a señalar a este capitalismo colonialista como el enemigo a combatir en las calles.

Estamos a años luz de aquel 2005, cuando Néstor Kirchner, Chávez y Lula le dijeron “No al ALCA” en Mar del Plata [04:30]. Hoy, el proyecto de Milei solo cierra con represión, como lo vemos cada miércoles con los jubilados heridos por las fuerzas federales. Argentina no está siendo “liberada”, está siendo entregada como una pieza de recambio para el engranaje de una potencia extranjera.